"Hay una vieja polémica dentro de los católicos cubanos, sobre si en 1959 cuando la Iglesia tropezó con la revolución cubana, debió adoptar una postura de colaboración o de confrontación. Es decir, si debió primar la labor pastoral o la defensa de principios. Algunos, como el nuncio Cesare Zacchi, ha calificado su labor diplomática en Cuba como Suma Cum Laude, convencido que de haberse opuesto con firmeza al radicalismo castrista, la Iglesia hubiese desaparecido de la Isla, como sucedió en China. Otros argumentan que si en 1959 el pueblo cubano era laico a ultranza fue debido a que la Iglesia se alineó en la guerra de independencia junto al voluntario español y frente al mambí. Hay que tener mucho cuidado con este tema. La religión es un trago muy fuerte que afecta nuestros propios sentimientos, y en ocasiones, no nos deja ver lo evidente".
Hasta aquí, un trozo de la columna que Nicolás Pérez publicó hoy en el periódico, la cual los invito a leer. Es un tema interesantisimo que él plantea y les dejo con esta pregunta: La Iglesia en Cuba es complaciente con el régimen, ¿si o no? ¿por qué?.
depende de como se vea. la iglesia de cuba, toda, sin excepcion de denominaciones o credos, ha criticado y exigido de forma pastoral, por llamarlo de alguna manera. y son valientes. alli estan.
ResponderEliminary esta el segmento de miami que quiere que los curas, monjas, pastores, diaconos, etc., se vistan de camuflaje y se parapeteen detras de las puertas, en "guerra" al grito de la calle ocho.
en cuba las iglesias oran por todos, sin excepcion.
en miami, el cura roman hace una carta de apoyo y ora por un terrorista, como posada carriles. pero no tiene el valor y dignidad de orar por las victimas de este individuo.
Pienso que el problema principal es que la Iglesia no está interesada en la libertad y en la democracia para Cuba, sino en recuperar sus posiciones de antaño.
ResponderEliminarSi mañana, ellos recuperaran colegios y tuvieran una presencia activa en medios de comunicación y capacidad de influencia, el tono de la oración bajaba.
Dicho lo anterior en un sentido amplio. También es justo consignar que la iglesia oriental cubana, entendiendo por oriental desde Cienfuegos hasta Guantánamo ha sostenido y tiene posiciones de mayor beligerancia contra el totalitarismo castrista, a diferencia de la occidental, donde con la excepción de Siro (ex obispo de Pinar del Río) la iglesia cubana ha tenido una postura más "pragmática", digamos.
El llamado "período especial" le cayó del cielo a la iglesia católica cubana que vio cómo sus templos empezaron a llenarse de neoconversos, apóstatas y fieles sinceros sin miedo, tras largos años de aislamiento.
No deja de ser terrible el drama de un pueblo que -mayoritariamente- despreció a los curas por mariquitas haya tenido que tender la mano al credo en busca de alivio, pan y aspirinas.
Ahora mismo, han intentado cerrar Vitral, pero como se har armado gran revuelo, han matizado y el obispo Serpa (Pinar del Río), hombre cercano al Cardenal Ortega, se muestra consternado por la actitud de Dagoberto Valdés y exige que la revista no caiga en extremos agresivos. Otro ejemplo de cinismo católico, llevan casi medio siglo amordazados y cuando uno de los suyos levanta un poco la voz, ellos mismos le ordenan callar. ¡Tremendo!
Y en el futuro ya se verá, pero la crisis de los '90 puso más cerca el sueño de la iglesia católica cubana: suplantar con su dogma, el dogma actual. Y no lo tendrán difícil, pues muchos cubanos nacidos después de 1959 han desarrollado la necesidad de un testimonio de autoridad superior, que les libre de la angustia de elegir por sí mismos, así que nada como el Espíritu Santo para aliviarse y pensar que todo obedece al castigo o la misericordia divinos.
Ya lo avisa la propia Biblia: los caminos del señor son inescrutables, añado, como los de los hermanos Castro.
Un elemento que no se puede dejar de lado es la existencia de una "teología de la liberació" que no existía en el 59. Esa "teología" es una verdadera quinta columna comunista que sí predica la intervención política por parte de la Iglesia, pero siempre a favor de causas que ya han sido aprovadas por las facciones más extremistas de la izquierda. Su aceptación de la lucha de clases y de reconocer a un "pueblo elegido" para desmontar las estructuras sociales basadas en el voto y la democracia los convierten en instrumentos de un populismo a ultranza.
ResponderEliminarLa Iglesia debe luchar por el mejoramiento de los marginados pero debe hacerlo insistiendo en la transparencia y el respeto al ser humano, no abrazando doctrinas totalitarias que crean conflicto y odio entre grupos. La Iglesia cubana debe separarse de esas corrientes tan amenas a la dictadura castrista. Hay muchas maneras de ayudar a los menos privilegiados, por ejemplo, abrir todas las escuelas católicas a los pobres, pero no ponerse a indoctrinarlos con el odio. No solamente dijo Cristo que los ricos eran como camellos que no pasarían por el ojo de una aguja para llegar al reino de los cielos, sino también "no sólo de pan vive el hombre." En Cuba hace falta pan y también alentar el espíritu de la gente para que asuman una solidaridad cristiana, no un marxismo chusmón e hipócrita.
interesante analisis charli brown. Tienes toda la razon
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