domingo, agosto 26

El Soviet de las Comadres

Lectura de domingo. Las dos versiones del texto de Norberto Fuentes sobre las preocupaciones de Senel Paz. (1)(2)

3 comentarios:

  1. Como siempre, Norberto se aferra a sus viejos duendes. El del rolex y la guapería. Senel es cierto que pudiera haber escrito El dulce pájaro de la juventud pero ¿qué hubiera podido escribir Norberto que no fueran los Bandidos de Condado, esa especie de autobiografía al revés en el que los malos son los buenos y los buenos son los malos? A esta altura del partido aún califica de bandidos a quienes se opusieron con las armas al régimen que él defendió demasiados años. Por otra parte, en esa época remota en que algunos perdían la virginidad alegremente a manos de hembras o de varones, otros leían la Gran Estafa o la Nueva Clase o a Koestler y dejaban de ver a las novias porque eran tiempos en que una caricia de mujer, si hacías vida clandestina, podía traer la muerte. Muy posiblemente a manos de Norberto o de alguno de sus compañeros de aventuras. Eran muchos los territorios literarios que recorríamos los clandestinos buscando el dato que nos condujera a la victoria, entre ellos Rebelión en la Granja, donde habitaban personajes al estilo de Norberto, que se enfermaban de desencanto cuando se aflojaba la pitanza.

    A mí tampoco me gustó la novelita rosa de Senel, pero me irrita que Norberto persista en atribuirle a los demás las complicidades tan notorias que todos le conocemos sin darse antes un purga de confesiones que lo limpie totalmente de culpas. Para hacerlo al estilo partidario debe venir primero la autocrítica, después la sanción disciplinaria y al final la rehabilitación. Hagámoslo así para que no perezca aplastado por la nostalgia.

    Hay muchas culpas adicionales en Norberto que no se mencionan por no caer en el terreno de lo escatológico, como su Hemingway nacido en la biblioteca de Fernando G Campoamor, en condiciones que no hablan bien de su limpieza profesional.

    Por Norberto siento vergüenza ajena pero, a la vez, mucha lástima porque quiso ser un hombre de Panfilov o un Vishinksi tronante, pero acabó disfrazado de sílfide en el ballet comunista montado por Fidel Castro. Pero en Las Sílfides del Poder no pudo tampoco ser Alicia Alonso. Ay pena, penita, pena.....

    ResponderEliminar
  2. yo recomiendo como lectura del domingo la cronica social de el nuevo herald de hoy domingo 26 de agosto. especificamente no se pierdan la reunion de descendientes de una de las "familias mas aristocraticas de la cuba republicana". por cierto, dejaron fuera de la celebración a una descendiente que se caso con un negro cubano aqui en el exilio. y por cierto, no es un nichardo del montón. pero ni así lo perdonaron.

    y bueno, la fiesta de la quinceañera no tiene desperdicio. los padres de la festejada ejercen como psiquiatras en miami.

    pobres pacientes!

    ResponderEliminar
  3. maferefú, lei ambas cronicas y no tienen desperdicio. eso fue al mejor estilo de Cofiñí en el habanero Diario de la Marina.

    ResponderEliminar