viernes, junio 12

Subversiva Coca-Cola

A mi la Coca-Cola no me gusta mucho, a menos que venga en una botella de cristal. Pero en mi casa si alguien me la pide, se la sirvo. Los gustos no se discuten. Lo que no hago es decir que no la tome porque no es buena para su salud si después no tengo que responderle, si me lo pregunta. Más o menos lo mismo es lo que está sucediendo, por estos días en Caracas, donde han prohibido el consumo de la Coca-Cola Zero, sin dar grandes explicaciones. Un ministro argumenta que la bebida es perniciosa para la salud de los venezolanos, pero cuándo le preguntaron porqué, se quedó callado. Esta reacción me trajo a la mente dos cosas.

Se acuerdan del dilema de Brejnev? Un día, el secretario personal del líder soviético lo encontró taciturno en su despacho y le preguntó que pasaba. “¿Qué digo en la inauguración de la central nuclear si el camarada Lenin nunca habló de energía atómica?“, dicen que le contestó. Pues más o menos eso es lo que ha sucedido. El ministro no sabe qué explicar, porque el presidente, todavía, no ha decretado si la bebida es imperialista en uno de sus habituales monólogos. Y siempre es mejor quedar callado antes que contradecirlo.

Lo otro, es que Venezuela no es el único país, que me acuerde, que ha prohibido la Coca-Cola. Sucedió en los años 60 en Portugal, cuando el entonces dictador Oliveira Salazar decidió que la bebida era “poco digna“ para los portugueses. Nunca quedó claro en que consistió la dignidad ni tampoco se explicaron las razones. Siempre fue un misterio. Incluso en las colonias de África se permitía el consumo, pero no en la Metrópoli. Hubo de haber una revolución en Lisboa en 1974, para que la Coca-Cola se vendiera en las esquinas.

Me pregunto que harán las autoridades en Caracas cuando atrapen a un muchacho consumiendo Coca-Cola Zero. ¿Lo meterán preso? Lo que nunca me convencerán es que la Coca-Cola mate más gente que los bandoleros y narcotraficantes de los cerros de la ciudad. A mi me parece que tal como Salazar, Chávez en el fondo tiene un problema serio. La Coca-Cola puede ser subversiva. Después de todo es la única soda que se ha consumido en la Luna. ¿Hay algo más libre que la soledad en la Luna?

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