
SÃO PAULO - Los brasileños se sienten ciudadanos de segunda clase. El presidente francés desembarcó en Brasilia sin Carla Bruni. Sarkozi vino a Brasil en postura de vendedor de cazas de combate, los celebres Rafalle que los militares brasileños añelan para seguir manteniendo la supermacia militar en la región. Pero, como dice el célebre filosofo baiano, Xico da Silva, "para vender voçe tem de embrulhar bem o presentinho". (Para lograr vender algo hay que empaquetarlo bien, seria una tradución muy libre de la expresión). Y en eso Sarkozy falló al dejar en Paris a su esposa. Después de todo, por un precio de 11 millones de dólares por avión, y los brasileños están pensando comprar unos 36, bien que merecian ver a Carla Bruni, aunque fuera de lejos. Al fin y al cabo, si los egipcios, los libios, los norteamericanos, los britanicos, los rusos y hasta los chinos ha podido ver a Carla, como asevera Xico da Silva "a gente não é filho de nenhum cão". Que no somos hijos de ningun perro. A menos, claro está, que todo haya sido un plan de Lula da Silva, para manipular la indignación popular y lograr una rebaja en el precio de los aviones. Es que con políticos de izquierda, nunca se sabe por donde vienen los tiros.
Uno de izquierdas y otro de derechas.
ResponderEliminarDa lo mismo cuando hay dinero envuelto.
Y como dijo Vespasiano "el dinero no tiene olor" porque decreto un impuesto a las letrinas,en la antigua Roma,acallando las criticas.