Miami se prepara para la guerra de los impuestos a la propiedad. Y desde el martes, los que cuestionan los planes de las autoridades locales de subir los impuestos en medio de una depauperada economía, recibieron el espaldarazo de un aliado pudiente, el empresario millonario Norman Braman, conocido por su animadversión hacia el alcalde del condado y sus comisionados.Lo que está sucediendo en el sur de Florida no es muy difícil de entender. Carlos Álvarez, el alcalde del condado Miami-Dade, la mayor área metropolitana del estado que incluye a una treintena de ciudades incluso la ciudad de Miami, ha diseñado un presupuesto de 7.300 millones para el año fiscal que comienza el 1 de octubre, el cual tiene un déficit de 444 millones.
Para cubrir el hueco, Álvarez ha propuesto una subida de impuestos a la propiedad de 14% que ni siquiera se aplica equitativamente, sino apenas a 60% de los contribuyentes, porque será cobrado a aquellos propietarios que compraron sus residencias antes de la "burbuja" hipotecaria, entre el 2003 y el 2006, cuando se dispararon artificialmente los valores de las propiedades.
O sea, el peso mayor de la contribución cae sobre los propietarios más ancianos y que desde hace muchos años se beneficiaron de una reducción impositiva sobre las propiedades donde residen, las llamadas "casas primarias". Es como si les estuvieran cobrando en retroactivo un beneficio que les dieron hace décadas.
Lo más tonto de todo es que en las cuatro mayores ciudades del condado, las autoridades locales no han propuesto ningún aumento de los impuestos a la propiedad. En Estados Unidos los condados y las ciudades cobran impuestos a la propiedad a la vez.
El problema es que Álvarez también decidió, en medio de una crisis económica aplastante, cuando la mayoría de las empresas están despidiendo gente y reduciendo salarios, darle un aumento de sueldo a todos los empleados del condado, por un valor de 5%, incluso muy por encima de la tasa de inflación. Incluyéndolo a él.
Un dato que chocó particularmente el público, fue que el alcalde que gana un sueldo anual de 233.123 dolares, superior al del presidente de Estados Unidos, mantuvo sus beneficios anuales valorados en 89.154 dolares, incluyendo 42.000 de gastos de representación y 22.000 de bono de compensación. Esto sin contar con los tres autos a su disposición, un BMW 550i subsidiado por los contribuyentes y dos camionetas blindadas GMC, con los respectivos chóferes a disposición todo el día además de la legión de guarda-espaldas.
Al mismo tiempo, en un intento de lograr los votos necesarios de los comisionados que perciben un sueldo anual simbólico de 6.000 dolares, el alcalde también decidió no tocar en el paquete de beneficios valorado en 55.388 dolares anuales, la contribución de 11.500 dolares anuales para el fondo de jubilación, los 800 mensuales de subsidio para el coche, y el acceso gratuito a toda la gasolina necesaria a cuenta de las arcas del condado.
Álvarez, en un gesto inaudito propuso reducir su subsidio para el coche a 600 dólares.
"El alcalde ha propuesto un presupuesto difícil para tiempos difíciles. Incluye de todo. Concesiones, reducción de servicios, ajuste de los impuestos a la propiedad, despidos. Este presupuesto tiene todas las herramientas que se espera en tiempos difíciles", dijo la portavoz del alcalde, Victoria Mallette. (sigue)
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