lunes, mayo 23

El Conde cambia, el lío es si cambiará al condado

Este martes hay elecciones en la Ciudad del Sol pero el futuro está lleno de nubarrones.
Miami va a votos por el alcalde del condado, que incluye su área metropolitana de 2.5 millones de habitantes, y aunque los candidatos no faltan – hay 11 – las perspectivas de un cambio real en la alcaldía son escasas.
El puesto quedó vacío hace tres meses, cuando el entonces edil, el cubanoamericano Carlos Álvarez fue barrido de forma fulminante por 87% del electorado. Dos meses antes había presentado un presupuesto para el condado que, por el aumento de los impuestos que propugna, llevaría al borde de la indigencia a la gran mayoría de la tercera edad del sur de Florida.
Los “viejitos” ya estaban molestos con Álvarez porque en medio de la crisis económica se otorgó un tercer auto oficial, subió 56% el sueldo de sus cercanos colaboradores, a los policías y bomberos, pero a cambio recortó los servicios sociales, los gastos públicos y, más grave aún, amenazó con la debacle social si no lo secundaban.
Discretamente, la clase política local se mantuvo lejos del ruedo, mirando el asunto desde una distancia prudente y sin grandes compromisos. Apenas 5 de los 13 concejales del condado se opusieron al alcalde.
Fue cuando estalló la indignación popular y una noche, centenares de personas inundaron la alcaldía en pleno debate del presupuesto y fue lanzada la consigna: “Al alcalde hay que revocarlo y ya”.
En ese momento el conde se quedó sin condado. Lo demás fue puro papeleo. En dos semanas estaba formada una comisión popular costeada por un acaudalado empresario local y estadounidense, para que no digan que el asunto fue cosa de los hispanos. Un mes más tarde los tribunales despejaron el camino hacia el revocatorio y días después Álvarez era cosa del pasado.
Pero Álvarez es una cosa, y la clase política es otra. Se mantuvieron fuera del ruedo pero con los ojos bien puestos en la silla.
Como del movimiento que revocó al alcalde no salió ningún líder, la tercera edad no perdona y el horno de la crisis económica no está para galletitas y hay que trabajar “en serio”, los candidatos que se postularon posteriormente a las elecciones anticipadas de mañana, no son muy diferentes de Álvarez.
Nacieron, crecieron y se desarrollaron en el mismo ambiente político, con los mismos vicios, quizá virtudes, trucos y marañas.
De los 11 candidatos en la boleta mañana, sólo dos tienen realmente posibilidades. El ex alcalde de Hialeah, Julio Robaina (que renunció este lunes) y el ex concejal del condado, Carlos Giménez.
Hialeah es una ciudad del área metropolitana de Miami, conocida como “La ciudad que progresa”, aunque nadie tiene muy claro hacia dónde, cuya inmensa mayoría de sus habitantes son gente modesta, de hábitos sencillos que tratan de campear el temporal económico con dos o tres trabajos sin la certeza de llegar a fin de mes con dinero en el bolsillo.
Todo lo contrario del ex alcalde. En estas últimas semanas, la prensa local ha revelado que una de sus aficiones favoritas, además de gobernar, es prestar dinero con altos intereses a sus amigos y conocidos.
De hecho, las autoridades federales lo han incluido en una investigación sobre una estafa monetaria en que se vio envuelto un “cliente” suyo. El alcalde se ha defendido diciendo que el dinero prestado era de su esposa y sigue asegurando que es el “conde” más cualificado para gobernar el condado.
Detrás de si hay dinero, ha recaudado más de 1 millón de dólares – una cifra significativa para elecciones locales – y cuenta con el respaldo de todos los grupos políticos tradicionales del sur de Florida que han movido los hilos del poder en las últimas décadas.
Su oponente con mayores posibilidades, es una versión “light”. Fue administrador y jefe de los bomberos de la ciudad de Miami. En el 2004 fue electo concejal del condado, donde desde el inicio se manifestó como un opositor de Álvarez. Pero nunca logró gran cosa porque casi siempre estuvo en minoría.
El problema con Giménez, a quien algunos analistas locales llaman “el candidato menos peor”, es que se sabe muy poco de lo que piensa hacer. Es vicepresidente de la comisión de Transito del condado, pero uno de los mayores problemas que tiene el área metropolitana es el transporte público. Su segundo director en menos de tres años acaba de renunciar, después que el Gobierno federal se negó a entregar más fondos tras una auditoria.
Giménez ha laborado en una serie de agencias locales que tienen que ver con administración de situación de emergencias pero no es un hombre de grandes profundidades políticas.
Por eso para los electores es difícil quién escoger. Y el lunes ya surgieron los primeros indicios de una, más que probable, apatía electoral. Las autoridades revelaron que el nivel de voto anticipado fue el más bajo de siempre.
El martes en Miami, el conde puede cambiar. La gran duda es si realmente cambiará al condado.

1 comentario:

  1. Rui, por que no te animas y escribes algo acerca de la nueva huelga de hambre de Farinas, de todas formas no se va a morir porque el gobierno lo llevara nuevamente para una sala de terapia intensiva que por supuesto no le costara nada ni a el ni a su familia. Lastima que los nacionalistas irlandeses no corrieran igual suerte en Gran Bretana cuando Margaret Tatcher era Primer Ministro.

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