Ahora es un cantante de Ópera conocido. Ha grabado varios discos, tiene una página en internet y la crítica lo celebra. Pero hace unos meses, Paul Potts era un vendedor de celulares, un humilde galés feo con su diente partido y traje barato, por el cual ni el jurado ni el público daban un centavo cuando se presentó en el escenario de "Britains Got Talent" diciendo que quería, nada menos que, cantar Ópera. Este es el momento en que un sueño se convierte en realidad, es un instante de historia, es la consagración en vivo y directo, como muy pocas veces se da. ¡Vívanla! (Escrito con la colaboración de LFC, desde México) .