domingo, marzo 30

Caracas, Jerusalén de América Latina (IV)

Las informaciones que el operativo de inteligencia cubano en Argentina envía a La Habana revelan una creciente desestabilización del ambiente político en ese país. El régimen militar establecido luego del derrocamiento del presidente Arturo Illía es incapaz de reponerse del descrédito en que ha caído y los generales que dirigieron la Revolución Argentina no parecen muy interesados en continuar adelante con la fórmula del Estado Burocrático Autoritario con que el politólogo Guillermo O’Donnell los había dotado para la conducción del gobierno. Es ulterior a los textos de Ceresole, publicada por la Escuela de las Américas y nadie duda de que, en el forcejeo político con los militares inspirados en la revolución cubana, Estados Unidos intenta fabricarles antagonistas de cuarteles que utilicen un lenguaje similar aunque los propósitos sean diferentes.

En Nicaragua se ha reiniciado la lucha guerrillera de los sandinistas, ahora abastecidos por Fidel Castro y asesorados por expertos argentinos y cubanos en guerrilla urbana -Enrique Gorriarán Merlo y Renán Montero entre ellos-, lo que amplía el reñidero ideológico hacia el pasillo centroamericano. En Portugal muere Salazar y su sepelio es seguido por la Revolución de los Claveles, que no sólo da a luz un repentino almirante rojo sino que, además, desmantela los últimos reductos del colonialismo europeo en África.

En tránsito hacia Europa, el avión de Ceresole hace escala en Santiago de Chile. Manuel Piñeiro está en la ciudad para una entrevista con Salvador Allende y lo invita a que participe. El propósito es convencer al presidente para que promueva a mandos y cargos ministeriales importantes a un número de oficiales de las fuerzas armadas vinculados a los servicios especiales cubanos, con el fin de ir creando condiciones para un autogolpe de Estado. En el caso chileno, para respetar la personalidad de Allende, Ceresole le ha hecho un corte sesgado a su tesis y ahora admite que un caudillo no tiene que proceder, necesariamente, de los cuarteles. Pero Allende rechaza el plan y les reafirma su certeza de que se puede hacer una revolución a partir de las urnas electorales. En esta discrepancia cuenta con el apoyo de Yuri Andropov, jefe de la KGB, cuya relación afinada durante la campaña hacia la presidencia le atrajo el aporte logístico de un millón de dólares. No obstante, revisan una lista de generales para escoger quién será el edecán que acompañaría a Fidel Castro en su inminente viaje a Chile y la selección recae en Augusto Pinochet.

La visita de Ceresole al ex dictador argentino es precedida por recomendaciones de peronistas que lo han leído pero conocen a medias sus aventuras clandestinas. Las asesorías casi públicas a los generales Juan Velasco Alvarado, de Perú, y Juan José Torres, de Bolivia, durante sus períodos presidenciales, además de su prolífica obra editorial le proporcionan un aire de sabiduría que Perón piensa utilizar en su favor. Hay un libro que le interesa particularmente, porque hace un análisis pormenorizado de su gobierno. Se titula Ejército y política nacionalista y su fecha de publicación es 1968.

La conversación con Perón se desarrolla bien, a pesar de un agrio tropiezo de Ceresole con José López Rega, secretario, compañero de la Logia P2 y custodio del general, que suscita la enemistad entre ambos. Al final, el hombre de ideas, forjador de libros y doctrinas de catacumbas y calabozos, es tomado por el caudillo para que lo acompañe en su retorno al poder. Al conocer la noticia en La Habana, Manuel Piñeiro se lo informa a Fidel Castro quien, a partir de ese momento, seguirá paso a paso la reinstauración del peronismo en la Argentina.

Hay un elemento emotivo adicional en este interés de Fidel Castro. Perón y no Stalin o Hitler es el espejo donde se reflejan sus ambiciones políticas y su vínculo con el justicialismo se remonta a 1948 cuando, huyendo de Eufemio Fernández y Mario Salabarría, luego del asesinato de Manolo Castro, José Pardo Llada lo alistó en el grupo de estudiantes que viajaría a Bogotá para participar en la reunión estudiantil alternativa a la Conferencia Panamericana. Estados Unidos había puesto en agenda la condena del régimen peronista y Perón pagó la cuenta del evento contestatario. La anécdota sale a relucir en la conversación y Ceresole agrega un comentario acerca de la colaboración de Cuba cuando la Guerra de las Malvinas. También, el anuncio del general Leopoldo Galtieri en un consejo de ministros, de que “su amigo Fidel Castro” los ayudaría, lo cita como una prueba de que los argentinos tienen en el comandante a un gran amigo.

Es 1973 y el retorno de Perón se lleva a cabo en medio de una guerra a muerte entre la derecha del Justicialismo, que lidera López Rega, y la izquierda teológica de los Montoneros. Héctor Cámpora renuncia a la presidencia y, en un rápido proceso comicial, el pueblo argentino elige a Perón y a su esposa Isabel para que se muden a la Casa Rosada. Durante el breve tiempo en que Perón presidió al país por tercera vez, Ceresole negoció la fusión de los restos del ERP con el Movimiento Montonero para balancear la fuerza de la Triple A, creó un Buró de Inteligencia Estratégica para darle servicio a los movimientos clandestinos continentales e influyó en el establecimiento de relaciones diplomáticas y de negocios con Cuba.

Diez meses después, Perón fallece y asciende a la presidencia su viuda Isabel Martínez. Sin la protección del general, Ceresole queda a merced de López Rega que lanza a los matones de la Triple A sobre él. Entonces, parte de Buenos Aires con la ropa que tiene puesta y un maletín repleto con sus manuscritos y no para de correr hasta que llega a Moscú, donde el embajador cubano lo ampara. En la Escuela Superior de Guerra se interesan por sus libros y lo contratan como conferencista lo que le abre las puertas de la Academia de Ciencias y de las editoriales soviéticas. Pero el conspirador no se acomoda a la placidez académica y, en cuanto retorna la democracia a su país, vuela a Buenos Aires con un nuevo encargo de Manuel Piñeiro. El objetivo ahora es el coronel Aldo Rico, a quien la Inteligencia cubana define como un posible hombre fuerte futuro.

Las cosas no marchan bien en las fuerzas armadas argentinas. Los salarios son bajos, las promociones responden a méritos extra profesionales y el gobierno de Raúl Alfonsín no acierta a resolver los problemas del país. Por añadidura, los juicios por crímenes cometidos durante la dictadura militar han degradado la moral institucional. Es entonces que los coroneles Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldín protagonizan una secuencia de rebeliones fallidas, pero cuya consecuencia es la renuncia del presidente y la convocatoria a elecciones anticipadas que le dan la victoria a Carlos Ménem. Esta sucesión de escenarios tumultuosos perfilan las tesis de Ceresole cuya influencia en los círculos militares latinoamericanos se extiende y solidifica.

Esa es la razón por la que Hugo Chávez se entrevista con él durante una visita a Buenos Aires, luego de ser excarcelado, y le pide que vaya a Venezuela en calidad de asesor político suyo. Aparte de sus libros y conferencias, Norberto Ceresole exhibe el aval adicional de una recomendación de Manuel Piñeiro y esto lo califica perfectamente para el cargo. En Argentina no hay nada que hacer porque Rico y Seineldín ya no comandan unidades de paracaidistas carapintadas y en la inocuidad del retiro piensan tomar el poder cargando urnas y no armas. Venezuela será entonces la próxima estación para Norberto Ceresole.

(continuará)

Jorge Daubar
Miami

5 comentarios:

  1. JORGE DAUBAR

    ¿ Por qué no nos narras que el libro de cabecera de HUGO CHAVEZ al inicio de su Revolución, era 'El oráculo del guerrero' escrito por Ceresole, pero que lo dejó de leer y eliminó a Ceresole como asesor, cuando se enteró que este era homosexual ?

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  2. Anticomunistoides:

    Ese aspecto de la vida de Ceresole lo desconocía. Pero si tú conoces de cerca su intimidad, gózate con la anécdota porque a mí no me interesa. Lo mío es la política, no los chismes escatológicos.

    Jorge Daubar

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  3. JORGE DAUBAR

    Al menos aparentas ser sincero al decir que desconocías esta anécdota sobre Ceresole.

    Sin embargo, no me explico como una persona que narra tantos acontecimientos y con tantos detalles sobre Ceresole, desconocía ese aspecto que es 'vox-populi' en toda Venezuela.

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  4. Internet, anti... y conversaciones con amigos en Cuba que me lo señalaron en su momento. El resto lo descubrí después leyendo acerca de él en internet. Sé que estuvo casado con una alemana cuando vivía allá. Yo invito a todo el que sepa algo comprobable de Ceresole que lo comparta con nosotros.

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  5. MAFEREFÚ PREGUNTA:
    hasta dónde llegará esta versión de El Derecho de Nacer? Habrá que esperar hasta que Don Rafael del Junco hable?

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