La siguiente es la columna de Rafael Poleo sobre la visita del mandatario venezolano a la madre patria. [H]
CARACAS- Zapatero gobierna en función de intereses. Chávez hace maromas para mantenerse en la silla. Cambiará oro por baratijas. Es el destino de quienes no sabemos elegir gobernantes.
Cada oficio tiene sus métodos. En el arte de la guerra, la simulación es fundamental. Cargar de frente contra los cañones enemigos como la Brigada Ligera en Balaclava y la hidalga caballería polaca frente a los panzer nazis, no tiene gracia alguna. De modo que a los militares se les hace profesionales en la simulación como recurso fundamental del oficio. Chávez, raspado en la materia de Inteligencia Militar cuando hizo el Curso de Estado Mayor, sobresale, no obstante y de manera natural, en el difícil arte de la simulación. Como Carlos Andrés, su homólogo en megalomanía, Hugo es de los que se cree sus propios embustes, lo cual le hace muy convincente frente a quienes no lo conocen, pero sobre todo ante quienes no se atreven a contrariarlo porque son sus parásitos, ya sean, funcionarios, “dirigentes” de su partido o gobernantes que viven de esa forma de malversación que consiste en regalar por ahí lo que no es de él sino de todos los venezolanos.
Pero el rey Juan Carlos es un estadista cuidadosamente preparado. Lo crió el gallego Franco. Se graduó de oficial en todas las armas y se puso el uniforme de general para pararle el trote al comandante Tejero, suerte de Chávez peninsular. En cuanto a Zapatero, sobresale en la tradición andaluza del PSOE. No son venaos a quienes podrá embojotar un muchacho de Sabaneta, sino finos expertos que a la presa la tienen minuciosamente estudiada. Hugo llegará con el rabo entre las piernas, buscando una foto, quizás una frase, que le ayude a estabilizarse. Juan Carlos lo mandó a callar cuando había que hacerlo, pero ahora hará lo que mejor sabe hacer como el máximo funcionario comercial español. Le palmeará la espalda y lo mandará a almorzar con Zapatero, porque tampoco se le va a regalar antes de que firme los contratos. Será un ejercicio de simulación, donde España lleva toda la ventaja. Apenas Chávez salga de la breve entrevista Juan Carlos llamará a Zapatero para decirle hasta donde le clavó la pica al torete barinés. A Zapatero le tocará meterle la media lagartijera. España funciona. Sus gobernantes no actúan por ideologías ni en función de fantasías de poder personal. En cuanto a nosotros, somos los bolsas de siempre. Cambiaremos petrodólares por baratijas. No sabemos hacer otra cosa.
Pero el rey Juan Carlos es un estadista cuidadosamente preparado. Lo crió el gallego Franco. Se graduó de oficial en todas las armas y se puso el uniforme de general para pararle el trote al comandante Tejero, suerte de Chávez peninsular. En cuanto a Zapatero, sobresale en la tradición andaluza del PSOE. No son venaos a quienes podrá embojotar un muchacho de Sabaneta, sino finos expertos que a la presa la tienen minuciosamente estudiada. Hugo llegará con el rabo entre las piernas, buscando una foto, quizás una frase, que le ayude a estabilizarse. Juan Carlos lo mandó a callar cuando había que hacerlo, pero ahora hará lo que mejor sabe hacer como el máximo funcionario comercial español. Le palmeará la espalda y lo mandará a almorzar con Zapatero, porque tampoco se le va a regalar antes de que firme los contratos. Será un ejercicio de simulación, donde España lleva toda la ventaja. Apenas Chávez salga de la breve entrevista Juan Carlos llamará a Zapatero para decirle hasta donde le clavó la pica al torete barinés. A Zapatero le tocará meterle la media lagartijera. España funciona. Sus gobernantes no actúan por ideologías ni en función de fantasías de poder personal. En cuanto a nosotros, somos los bolsas de siempre. Cambiaremos petrodólares por baratijas. No sabemos hacer otra cosa.
Columna de Rafael Poleo en El Nuevo País.
Bahh, el viejo poleo deberia dejar de lamerle las botas al rey y tener un poco de dignidad. Por favor!
ResponderEliminarparece que no basta una a la semana y ahora espantan dos. así que si se le ocurre escribir una morcilla diferente para cada periodiquito de los que regalan en el versailles, el blog se llamaría "herejias y poleiñas".
ResponderEliminarEL HERMANO DE JUANITA.
diga algo columnista, diga algo, aunque sea !Olé!
ResponderEliminarlg rodriguez