martes, julio 8

Resumen de noticias o la larga historia de la liberación de Ingrid

Bueno…, como les iba diciendo… La imagen del Che Guevara, congelada por Korda en las abstracciones de todos los inconformes del mundo, sirve para cualquier cosa, hasta para que unos oficiales del ejército colombiano se disfracen con ella y engañen a Gerardo Aguilar Ramírez, alias comandante César, quien no sólo deja que se lleven consigo, blandamente, a Ingrid Betancourt, sino que también se va él muy campante en el vientre de un inocente pájaro blanco que remonta vuelo desde un campo sembrado de cocales. Una operación tan simple, que parece la escaleta de un guión cinematográfico elaborado por Alfred Hitchcock. Después de todo, dicen que “la vida copia al arte”.

El Bogotazo

En 1948, Fidel viajó a Bogotá para participar en un evento estudiantil paralelo a la IX Conferencia Interamericana. Luego del asesinato de Manolo Castro, que no era familiar suyo, pero sí ex presidente de la Federación Estudiantil Universitaria y por entonces Director Nacional de Deportes en el gobierno de Carlos Prío Socarrás, La Habana se había convertido en una tierra de nadie. Rolando Masferrer y Mario Salabarría, dirigentes del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), en compañía de varias decenas de partidarios suyos, recorrían las calles buscando a los autores para matarlos, entre ellos a Fidel, que encontró amparo en casa de su amigo Mario García Incháustegui. El sargento de la Policía Universitaria, Óscar Fernández Caral, lo había visto unos minutos antes del atentado a unos metros del lugar donde cayera Manolo Castro. Lo acompañaban en ese momento, entre otros, José de Jesús Jinjaume Montaner y Gustavo Ortíz Faez, a quien acusaban de haber apretado el gatillo. Formaban la plana mayor de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) y el propósito era vengar el ametrallamiento de su líder, Emilio Tró, por el Grupo de Represión de Actividades Subversivas (GRAS) comandado por Salabarría, un hecho conocido luego en la historia de Cuba como “los sucesos de Orfila”. O sea, que eran dos venganzas puestas frente a frente.

Aunque era miembro del Partido Liberal, Jorge Eliécer Gaitán había rebasado los contenes que le imponía la estructura partidaria, así como las simetrías políticas que lo sustentaban. Y las masas, en una entrega total y absoluta, se iban detrás de él hacia dónde las llevara, que según sus discursos sería al paraíso. El fin de la Segunda Guerra Mundial aún no había quedado traspapelado en las bibliotecas y el triunfo de la democracia sobre los fascistas era un abre caminos compulsivo para los pobres y los oprimidos del mundo. Para simplificar, hay quien afirma que Gaitán era de izquierda y que por eso los entendía mejor, como si el bien y el mal ocuparan siempre los mismos asientos en todas las convenciones.

El Bogotazo fue una herida de plomo en el vientre de Colombia que todavía sangra a borbotones. A partir de esa muerte inadmisible, el país entró en un período de máximas tribulaciones del que sólo ahora parece que va a salir. Y en las dos puntas de “la violencia” aparece Fidel Castro. Al comienzo, como un joven veinteañero que satisface sus ansias de aventura o, tal vez, celebra la oportunidad de sudar los peligros de un alzamiento inaugural. Ya estuvo en la expedición de Cayo Confites contra Trujillo, pero de ella no había sacado más que una bofetada recibida en desventaja y un rencor que le duró toda la vida. En Bogotá, la refriega es real y la experimenta junto con Rafael del Pino y un sargento de la Policía Municipal de apellido Henao, antioqueño y mandón, al que le perderá la pista hasta que se reencuentran en Caracas, año 1959, a dónde ha viajado el comandante victorioso para darse un baño de multitudes continentales. Para continuar con la simpatía mutua, se citan para La Habana, a una reunión de Navidades en que no participará del Pino por que ya Fidel lo tiene preso.

En el capítulo conclusivo, en medio del júbilo por Ingrid, el ex dictador cubano se muestra comprensivo, piadoso, casi arrepentido de tanto muerto que ha dejado a lo largo del camino. Esas metamorfosis son muy frecuentes en el proemio de la muerte, cuando se teme que una segunda existencia en latitud cero pudiera resultar un pase de cuentas. Para disipar esa angustia Fidel ha venido colaborando desde hace tiempo con los presidentes colombianos en el propósito de darle paz a una guerra de la que se considera un poco responsable. Después de todo, es un asunto de política mayor y las FARC y él nunca se han entendido tanto como para guardarles consideraciones éticas. Sus gestiones no se han limitado a la diplomacia y la mediación política, sino a transacciones humanitarias como la liberación del hermano de César Gaviria, secuestrado en 1996 por el grupo narcoterrorista Jorge Eliécer Gaitán Ayala (JEGA).

El asunto Ochoa

En Antioquia, la familia Henao es larga y notoria y en el inventario de parientes se mezcla gente de toda índole. Dos de ellos, de nombre Hernán, llenan de noticias los buscadores de Internet. Uno por que era antropólogo y miembro del M19, participó en los preparativos de la toma del Palacio de Justicia y los paramilitares decretaron para él un castigo extremo: La muerte a balazos por un pelotón de sicarios enviados por Carlos Castaño. El otro, por que era la mano derecha de Pablo Escobar, además de su cuñado desde la adolescencia. De ahí el vínculo entre el Cartel de Medellín y el M19, que llegaba al punto de hacerlos parecer una misma organización criminal. De ahí también que, durante sus viajes a La Habana a recibir atención médica esencial o santuario para perseguidos, Jaime Bateman, su comandante en jefe, aprovechara las rutinas del visiteo político con los oficiales del MININT para entusiasmarlos con Pablo Escobar y los dineros de la cocaína. Para Fidel, la mención del apellido Henao por partida doble fue suficiente para que se hiciera el de la vista gorda.

El general Arnaldo Ochoa pasaba poco tiempo en Cuba. Las misiones que le encargaban en el extranjero se incrementaron a lo largo de los años no sólo en duración, sino en importancia. Por eso lo habían condecorado más que a cualquier otro general cubano e, incluso, lo proclamaron Héroe de la República de Cuba. Con el general Patricio de la Guardia, jefe de Tropas Especiales del MININT, ocurría igual y salvo alguna que otra coincidencia en La Habana o en el extranjero se habían tratado muy poco, hasta que se encontraron en Angola.

La estadía de ambos fue larga y les sobraron las oportunidades para conversar acerca de los acontecimientos mundiales y el régimen comunista cubano del que habían llegado a ser figuras tan relevantes. Las mujeres y el licor que compartían asomaron las inconformidades y, como prueba de confianza entre generales, lo que en términos militares se titula sedición, Patricio le contó a Ochoa el negocio de narcotráfico que le habían comisionado a su hermano, el coronel Tony de la Guardia. No le dijo de plano a qué altura de la jerarquía se encontraba el patrocinador, pero no hizo falta porque Ochoa sabía que esos manejos sólo los podía autorizar Fidel.

Sorprendido en su buena fe, decide confirmar la revelación y envía a uno de sus ayudantes, el capitán Jorge Martínez, a Colombia. El jefe del M19, comandante Carlos Pizarro, es quien lo recibe y lo pone en camino hacia Pablo Escobar. La entrevista entre ambos es rápida y concisa y son tantos los pormenores indagados por Martínez que alarma a Escobar. “¿A qué ha venido este man aquí si yo estoy negociando con el barbas. En Cuba está pasando algo y hay que averiguarlo”, le dice a su hermano Roberto en cuanto Martínez abandona el lugar de la entrevista. A la mañana siguiente, Roberto vuela a La Habana.

El M19 era una organización muy heterogénea en que se agrupaban militantes juveniles de la Alianza Nacional Popular (ANAPO), el partido del ex dictador general Gustavo Rojas Pinilla, y disidentes de las FARC. Los artífices de la concertación inicial fueron Jaime Bateman, cuyo padre había sido un alto funcionario de la dictadura, y Luis Otero Cifuentes, desencantado con las FARC. Un maridaje contra natura que nunca tuvo porvenir. La característica fundacional del M19 era que no estaban regidos por una doctrina ideológica, sino por un programa de reivindicaciones sociales, a diferencia de las FARC, comunistas dogmáticos, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), fidelista a secas, y el Ejército Popular de Liberación (EPL), maoísta desangelado. Integrantes todos de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB).

Antonio Navarro Wolff es un militante de la primera hora que avanzó hacia la jefatura del M19 paso a paso, sustituyendo a los que caían muertos o presos. La herida de la pierna izquierda lo mantuvo fuera de las acciones violentas por largo tiempo y su modo de ver las cosas no iba por el ultraísmo izquierdista ni por el contubernio con los narcotraficantes, pero sí por el agradecimiento a los cuidados médicos que le dedicaron en Cuba. Por todo esto reunido es quien le da a aviso a Fidel Castro de que un capitán de su ejército anda haciendo averiguaciones en nombre del general Arnaldo Ochoa. Y ahí empieza el gran drama de la causa Ocho y su secuela, la muerte inducida del general José Abrantes Fernández.

Lo que causa estupefacción es que un hombre de agallas como Ochoa, veterano de tantas guerras y canalladas, cometiera el gran error de querer “su parte” en el negocio de miles de millones que había montado Fidel. O que Abrantes se pusiera a echarles discursos reformistas a los miembros de la UNEAC, a sabiendas de que la discreción no es la virtud más frecuente de los cubanos y el oído de Fidel es ancho y desconfiado. Cuando en la reunión del Consejo de Estado dijo que “un gobernante debe tener mirada larga” los estaba condenando a muerte. Es cierto que había un golpe de estado en fase preparatoria, pero era tanta la competencia de jerarquías entre ellos que no se ponían de acuerdo en cómo empezar la matanza y, en la demora, perdieron las cabezas.

Por su parte, Pablo Escobar era una peonza loca que hacía daño a diestra y siniestra. Él también tenía la lengua suelta, mucho más a medida que lo arrinconaban, y no era ya para nadie un secreto sus vínculos con Tony de la Guardia y los sandinistas. Lo apodaban el zar de la cocaína y su fortuna frisaba los 10 mil millones de dólares. Para capturarlo, el gobierno colombiano creó el Bloque de Búsqueda, una fuerza de la Policía Nacional formada por casi tres mil agentes dirigidos por el coronel Hugo Heliodoro Aguilar, que necesitó 16 meses y una ayudita cubana para presenciar su ejecución en una azotea de Medellín por un disparo que llegó de lejos. Algunos afirman que el francotirador era un especialista de la Delta Force y, otros, que pertenecía al G2. Es posible que jamás se sepa la verdad.

La inteligencia cubana había ubicado a Pablo Escobar en el barrio Los Olivos y, por orden de Fidel, le pasaron la información al Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), una colaboración típica de los servicios de inteligencia, incluso entre países opuestos. Con este favor, del que tendría conocimiento el gobierno norteamericano a través de la DEA, Fidel cerró a duras penas el caso Ochoa y se hizo la ilusión de que había ganado puntos en Washington.

Ingrid en las noticias

Siete años en la selva es demasiado para una mujer de ciudad, nacida y criada en casa de ricos y doctora en varias carreras. Los imperativos biológicos de la femineidad acrecientan sus penurias y las ansias de ternura descompensan las esperanzas y adormilan la fe en el porvenir. Para rescatarla se unieron los amigos y no tan amigos de Colombia, aunque fueran enemigos entre sí. Y con ellos Fidel quien ordenó el préstamo de un agente, el tal Alexander Farfán, alias Enrique Gafas, para la colaboración con la inteligencia militar colombiana. Fue él quien puso señales invisibles al ojo humano, pero que eran captadas desde los satélites israelíes para que ubicaran el campamento. Quien cambió la frecuencia del radio receptor para que sólo conectara con los rastreadores de la DEA. Quien le daba consejos inteligentes a su jefe para que se alineara con Alfonso Cano y lo convenció, finalmente, para que aceptara el traslado de los rehenes, le dio confianza para entregar las pistolas y neutralizó su mano para que no pudiera repeler al gigante disfrazado de periodista de Telesur cuando se le echó encima. El que una vez fuera estudiante de finanzas, destinado a trabajar en algún banco de Colombia, había emigrado hacía años del EPL a las FARC, para cumplir una misión encomendada por los servicios secretos de Cuba. Como Navarro Wolff y tantos otros, él también agradecía los cuidados que le dedicaron en los hospitales cubanos, dejado una novia en La Habana y la creencia de que un socialismo como aquel era perfectible. Materialista antes que metafísico, dialéctico hegeliano que no platónico, en esto de hacer favores a largo plazo, Fidel Castro es el número uno.


El coronel no tiene quién le escriba sus discursos

Con estos acontecimientos estuvo relacionada la más reciente visita de Hugo Chávez a Cuba. Ante la inminencia del operativo que rescató a Ingrid Betancourt, Fidel no quiso dejarlo mal parado frente a la opinión pública, luego de tantas alabanzas a las FARC y a Tiro Fijo. De paso le aconsejó que regresara a Caracas con una nueva opinión bolivariana acerca de los secuestros, el terrorismo y la beligerancia legal de las FARC. A las diez de últimas, su personalidad se muestra tan voluble que para nadie es una sorpresa que orine con las dos manos.

Por cierto, que ahora se sabe que fue la CIA la que puso los “reales” para financiar el golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez, a quien los americanos no veían con buenos ojos por su interferencia en los problemas políticos de Nicaragua, y los consejos que les daba a los exiliados cubanos en Caracas para que cambiaran de estilo y valedor en su lucha contra el régimen comunista. Hubo un viaje, particularmente irritante, del canciller Arístides Galvani a La Habana para discutir con Fidel el tema nicaragüense, en el que ambos gobiernos estaban particularmente interesados y en discrepancia con Estados Unidos. Para guardar el secreto, pidieron prestado el avión privado de Orlando Castro, un empresario cubano radicado en Venezuela, pero hubo en Cuba alguien que se enteró y sin perder tiempo le dio la noticia a un oficial de inteligencia de la Oficina de Intereses norteamericana en Cuba.

Tal vez por eso los hermanos Bush y su padre abogaron por él cuando el presidente Clinton le canceló la visa y lo llevaron consigo al rancho familiar de Texas, a compartir un festín de vacunos en barbacoa. O quizás por eso, el embajador Shapiro nunca le prestó mucha atención a las quejas de sus amigos venezolanos adversarios de Chávez y lo salvó la noche del golpe en contra suya, enviando en la madrugada a un par de coroneles norteamericanos a Fuerte Tiuna para convencer al general Lucas Rincón de que la Fuerza Armada de Venezuela debía proteger la legalidad constitucional. Por su mal manejo del incidente, a Otto Reich lo destituyeron de su cargo en el Departamento de Estado y a Pedro Carmona Estanga, conocido como el Breve, le revocaron la visa de entrada a Estados Unidos.

¿Será el coronel otro Osama Bin Laden, un segundo Saddam Hussein, o una repetición de Manuel Noriega quienes, después de prestarle servicios notables a Estados Unidos cayeron en desgracia por salirse de la raya?

Jorge Daubar
Miami
jorgedaubar@yahoo.com

22 comentarios:

  1. Estimado: Muy interesante vision. Le agradezco el inside en nombre de los que tenemos menos años (y peor memoria), si bien algun que otro pasaje suena un poco "estirado", pero es realmente plausible, muy plausible.

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  2. tiene que aprender a editar y tener un poco de poder de síntesis. de lo contrario uno se agota. pero buena información de todas maneras.

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  3. hgm, gracias por tu apreciación. señálame los "estiramientos" y yo te "señalo" la fuente. en nada de lo que escribo hay mentiras o exageraciones. sólo investigación y análisis de la información.

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  4. No por gusto los EE.UU no han han rozado a Fidel Castro ni con el petalo de uan flor en estos caso cincuenta an~os, por algo es.

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  5. Muy buen trabajo de Daubar.

    Lo Felicito porque creo que es excelente. Sobre todo el papel del Gafas en la operacion.

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  6. A mi me gustaria que Daubar "me señalara" sus fuentes... ya que no me huele nada bien....

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  7. kñoooooooooooooo!!!!! No sè bien si calificar el extenso recorrido de Daubar si de ensalada mixta o batido de frutas tropicales. O tal vez tambien la mezcla de otras yerbas y ciertos alcaloides muy conocidos. !Compadre! abarcaste mucho, empezaste leyendo los libros de padre de Ileana y te impulsaste con el agente 007 (la ultima versiòn). Rui, te recomiendo que le digas a Daubar qeu mejor escriba sobre ajedrez...

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  8. anónimo 8 de julio de 2008 15:40:00 EDT, como no me "señalas" tus dudas, no te puedo "señalar" mis fuentes. ¿será quizás la fuente luminosa? ¿la fuente de la juventud? o ¿la fuente de la virgen? como le dijo beny moré a orlando la serie: elije tú, que canto yo.

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  9. me refiero "al asunto ochoa" en adelante; tiene un muy lejano parecido con el sujeto, pero como casi siempre se relatan cosas que han dicho los que siempre quieren arrimar la sardina a su braza sin haber estado siquiera, cerca de la candela.

    en general, es entretenido.
    op

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  10. El refr�n de la sardina y la brasa es de origen espa�ol y la mayor�a de los autores lo registran como: "Cada cual arrima su sardina a la brasa".

    Y para seguir en la onda maritima: Daubar metio pescao!

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  11. Hay un detalle: las primeras declaraciones de Chávez sobre que las FARC debian deponer las armas fueron antes del viaje a La Habana.
    Creo estar segura, lo que no concuerda entonces decir que Fidel le dio estas instrucciones.

    Vamos a cerciorarnos.

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  12. WOW!
    Ahi hay cosas que muy pocos saben y que muchos imaginan!

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  13. Daubar, te felicito por tu artículo y por tu poder de síntesis.

    Una duda, Manolo Castro fue presidente de la FEU o de la Escuela de Ingeniería ?

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  14. Daubar, otra duda:
    ¿Por que cuando se habla del Bogotazo se incluyen, junto a Fidel, a Rafael del Pino y se deja fuera a Alfredo Guevara?

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  15. ya lo dijo antes daubar: señalen el dato que consideran equivocado y él dará las fuentes para que lo comprueben.

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  16. a bogotá fueron, entre otros cubanos que se tapiñaron después, Enrique Ovares, que era presidente de la FEU y vínculado a los comunistas, Alfredo Guevara, que era secretario de la FEU, y del Pino, además de Fidel, por supuesto. señores, miren que los cubanos han participado en más de una parranda por américa latina. a trotsky lo mató un español hijo de cubana y en el atentado anterior, dirigido por Alfaro Siqueiros, tuvo a varios cubanos en el grupo que asaltó la casa de Coyoacán. y en la guerra civil española fueron centenares que alcanzaron altos grados en las brigadas internacionales.

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  17. Por no hablar de Eamon De Valera el primer presidente de Irlanda (y uno de los mas distinguidos "terroristas" de la historia, hijo de un santiaguero; Paul LaFarge el yerno de Marx (otro santiaguero), y por supuesto, los asesinos de Kennedy. Cada vez que hay guateque (o velorio)...algo que lo que yo llamo siempre; "la vocacion de Imperio de los cubanos".

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  18. Daubar,

    Muy interesante, como siempre son tus trabajos. Siempre he creido de que si alguien se metiera en la oficina de Fidel y le dicen: "Tienes una hora", cualquier cosa que se lean se quedan frio.

    Daubar, la razon publica de la muerte al general Abrantes nadie se la creyo. Me acuerdo de los rumores que escuche en Cuba, por pura casualidad!

    Si Fidel, como siempre los Americanos dijeron, estaba en el negocio con Escobar usted cree que Raul estaba al tanto de los toda esas operaciones y pormenores?

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  19. cuando el hermano de escobar viaja a cuba con quien se entrevista es con raúl. pero yo quiero decir algo ahora: raúl siempre ha obedecido las órdenes de fidel y mucho de lo que se le atribuye es obra del otro quien lo ha usado como pantalla, derivando culpas y mala fama hacia quien ha sido su mejor soldado. esa es la verdad. raúl no es tan malo como lo pintan, aunque ha cometido muchos errores, el primero de todos ha sido el de mantenerse en segundo plano. en una situación como la actual yo apuesto por él. cuba lo necesita y raúl, a su velocidad y con su estilo, cumplirá con su destino histórico. el resto hay que dejárselo a los historiadores.

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  20. de acuerdo con usted daubar, y lo he dicho: lo único que tiene raúl para pasar a la historia es terminar el diferendo con usa y mejorar la vida del cubano, y eso viene.
    lg rodriguez

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  21. Daubar , Yo escuche en Cuba que a Jose Abrantes le indujeron un infarto cardiaco al probocarle un desequilibrio en la cantidad de Sodio y Potasio presente en el organismo. Le hicieron expulsar uno de los dos (el sodio o el potasio )para que el otro predominara.Este proceso fue lento y lo hizieron a traves de la manipulacion de los alimentos que comia.
    Me lo dijo alguien que los 80's fue medico del consejo de estado.

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  22. El caso de Abrantes me lo comento un amigo que es medico (y que todavia esta en Cuba)...unos dias antes del "infarto" cambiaron a todo el personal del policlinico de Managua (el pueblo de las famosas tetas!) que fue a donde lo llevaron para "atenderlo".

    Una noticia que paso desapercibida hace algunos años fue la muerte en un "accidente" de trafico del hijo de Ochoa...Y bueno el famoso y temido Barbaroja que termino convertido en una tortilla rusa cuando su lada se estrello a una increible velocidad contra un muro...

    La revolucion, como Saturno, "jamandose" a sus hijos (de puta?)! LOL

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