martes, agosto 19

Mis lecturas clandestinas

El despacho me llevó de regreso a mi infancia. Enid Blyton también fue, en un tiempo, mi escritora preferida. Lo más interesante de todo fue que leí sus libros clandestinamente. Si, así fue. Nadie en mi familia me los compró. Decían mis padres que no eran historias apropiadas para una educación infantil, pero lo cierto es que la autora de “Los Cinco” y “Los Siete” estuvo siempre presente en mi educación. Todas las semanas me llevaba de la biblioteca pública de mi barrio uno de sus libros, lo escondía de mis padres y lo leía en el autobús de la casa al colegio. Era casi un secreto de estado, apenas compartido con mi hermano. Pero fue divertido. En esas épocas uno siempre se divierte manteniendo esas actividades clandestinas. Era como la complementación de las aventuras que entonces uno leía.

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