miércoles, septiembre 10

Lenta recuperación

Aún bajo el agua y los vientos de Ike, los cubanos salieron el miércoles a levantar escombros, despejar carreteras cortadas, reinstalar su tendido eléctrico y evaluar las pérdida que ya se pronosticaron "cuantiosas". El meteoro dejó cinco muertos a su paso por la isla y 2,6 millones de evacuados o protegidos, el 21% de la población isleña. Las consecuencias de Ike, que tocó tierra el domingo por el oriente cubano, salió al mar el lunes por el sur y el martes regresó por el occidente, se agravaron debido a que es el segundo ciclón en 10 días que impacta la isla. Durante un balance del paso del ciclón en la Mesa Redonda de la oficialista televisión estatal se indicó que Ike dejó 200.000 viviendas afectadas, de las cuales 30.000 fueron destruidas totalmente. A lo que debe sumarse unas 100.000 dañadas por el tan cercano anterior meteoro, Gustav, indicó Víctor Ramírez, presidente del Instituto Nacional de la Vivienda, citado por AP. En la capital, hogar de 2 millones de personas, antes de que el viento se disipara e incluso bajo el aguacero brigadas de trabajadores trataban el miércoles de limpiar las calles convertidas en depósitos de escombros y todo tipo basura que las ráfagas hicieron volar como proyectiles. Jóvenes soldados también se incorporaron a las cuadrillas. Algunos cortaban con sierras los troncos de árboles que entorpecían la circulación y la Unión Eléctrica tenía a obreros "verificando circuitos" pues más de la mitad de La Habana se encontraba sin energía. Semáforos, señales de tránsito, carteles y vidrios estaban tirados en la calle junto a pedazos de maderas y ramas.

"Este ciclón fue muy peligroso. El edificio de nosotros está muy malo, tiene una escalera de madera", indicó María González una vecina de Centro Habana, quien destacó que la humedad de Ike se sumó a la de su precedente, Gustav, muy dañino para las viejas construcciones. En el casco histórico habanero se produjeron derrumbes, incluyendo uno en el que un hombre murió al quedar atrapado en el edificio del cual había sido evacuado unas horas antes y al que regresó confiado en que el peligro había pasado, informó a la AP la dependencia de Medicina Legal. Uno de los jefes de bomberos, Rolando Menéndez, indicó que "por lo general se está acatando bastante bien las medidas de la Defensa Civil y todas las orientaciones que se ha dado a la población", aunque con contadas pero trágicas excepciones. El vicepresidente José Ramón Machado Ventura indicó que la economía nacional sufrió "un golpe muy duro" debido al azote de Gustav --que dejó también la infraestructura eléctrica en el piso-- y luego Ike, pero no ofreció cifras. La Agencia de Información Nacional y directivos provinciales hicieron recuentos preliminares. Muchas de las ciudades se encontraban sin luz y en las Tunas se cayeron 600 postes de luz. En Holguín se detuvo la producción de níquel, primer rubro exportable de Cuba. En Santiago peligran las cosechas de café, en Camagüey la carretera central quedó cortada por el desborde de ríos y Villa Clara reportaba que su agricultura se había perdido en un 60%. Pese a todas las consecuencias dramáticas para la economía, los cubanos se jactan de que en la isla hay pocas pérdidas de vidas humanas debido a la organización de su Defensa Civil (DC). Un reporte de José Rubiera, el principal meteorólogo de la isla, calculó sólo 18 muertos por ciclones entre 1997 y 2007, una cifra ínfima en comparación con miles de muertos en las vecinas islas, especialmente en Haití. En Cuba, la DC funciona como un organismo que en casos de emergencia se "activa" como una estructura celular paralela al propio Partido Comunista, desde la circunscripción y el municipio hasta la nación.

Reuters 1 y 2

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