martes, febrero 3

Papito Serguera

En los años 60, del siglo pasado, un embajador cubano en Argelia logró algo inaudito: puso el Comandante-en-Jefe a hablar mierda del entonces líder guerrillero y más tarde canciller, y después presidente – hasta hoy: Abdelaziz Bouteflika. Producto de eso, Fidel hizo un famoso discurso, acusándolo del golpe de Boumedienne contra Ben Bella, y se refirió a un tal “Boutleflika o Boutefly”. Como Abdelaziz se mantuvo siempre fiel a Boumedienne, cuando años después desembarcó en La Habana, al pie de la escalerilla, no le quedó otra que decirle: “Mi nombre es Bouteflika. Bou-te-flika”. Papito acaba de morir en La Habana. Los otros dos, siguen vivos.

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