Nildo Herrera llamó recientemente la atención de los pasajeros y los agentes de boletos de la aerolínea mientras chequeaba su equipaje para un viaje a La Habana desde el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), porque tenía puestos cinco sombreros uno encima del otro. "Uno es para mi nieto, otro para mi hijo y el resto para otros familiares'', le explicó sonriente el vecino de Hialeah, de 75 años, a una divertida Vivian Mannerud, ejecutiva del sector de viajes a Cuba, quien lo atendió. Herrera era uno de los miles de viajeros que llenan el Pasillo F del MIA empujando carros con montañas de maletas y paquetes, cuidadosamente envueltos en plástico azul, mientras hacen la fila para recoger el boleto de abordaje y viajar a Cuba. (Sigue)
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