sábado, junio 19

Un regalo de José

Al final de un largo almuerzo en el Hotel Riviera, en La Habana, (siempre La Habana...), me dejó esto:
"...para que no se olvide de su tierra - aquella que fue y esta que es".

1 comentario:

  1. Rui, qué privilegio que hayas estado con ese magnífico hombre que lo veía todo tan claro y tenía un corazón tan grande como su inteligencia. Qué suerte amigo. Pero tú te la mereces.

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