sábado, marzo 26

Obama deja esperanza entre los negros cubanos

RUI FERREIRA
Enviado especial
@ruiefe
LA HABANA - Cuatro días después de la visita de Barack Obama, su paso por la capital cubana todavía sigue dando de qué hablar. El presidente de EEUU despertó esperanza en la población de raza negra y los mestizos de sociedad cubana.
Si bien la gira ha servido para sacar a flote, de una manera inusual y bastante agresiva, las diferencias dentro del estamento gubernamental, por otro ha escarbado en el orgullo de los negros cubanos que miran todo esto como una pequeña victoria hace mucho anhelada.
“El pueblo cubano es profundamente negro y admira a los negros que triunfan”, explica el analista y periodista Ariel Larramendi, quien junto a varios amigos aprovechó estos días en improvisadas tertulias, para dar rienda suelta a su satisfacción.
Un grupo de personas juega dominó en una calle en La Habana. (EFE)
Desde que llegó a la Casa Blanca en enero del 2009, Obama siempre fue bien visto entre la población de la isla por su facilidad en comunicarse con las masas, carisma, pero, sobre todo, por el hecho de que fue el primer afroamericano en llegar a la presidencia de EEUU. Aunque en ese entonces fue recibido con cautela por el Gobierno, como era de esperarse dado el violento historial de hostilidad bilateral, a nivel popular fue visto como una especie de luz al final del túnel.
Desde entonces, su carrera política fue seguida con suma atención y en la población fue visto como la solución a los problemas, como no dejan de enfatizar muchos analistas. “La gente no sabía cómo pero siempre lo han visto [a Obama] como alguien que los puede ayudar. Esta visita ha llenado esas expectativas, ha escarbado mucho más en ese sentimiento, por eso las dos o tres manifestaciones espontáneas que se han visto en estos días, algo absolutamente inédito en Cuba”, explica Larramendi.
Para la población negra cubana esta percepción es más intensa porque desde hace décadas se sienten abandonados por una diáspora profundamente blanca, y que desde los albores de la crisis económica de la década de los 90 del siglo pasado, no tuvieran grandes posibilidades de capear el temporal. “Si no tengo familia afuera, ¿qué hago? ¡Nada! No tengo nada de eso. Aquí la mayoría de nosotros [los negros] no tiene familia fuera del país que nos pueda ayudar, estamos jodidos. ¡Jodidos!”, se desahogaba en diciembre pasado Antonio, sentado en el portal de su casa en el popular barrio de Centro Habana, uno de los más deteriorados de la ciudad.
La vista de Obama, explica Larramendi, tiene la virtud de haber cambiado en la percepción popular la imagen antológica de los estadounidenses en la isla. “Durante muchos años los americanos venían acá y eran los mandamás. A los cubanos que no nos digan que nos van a  aplastar porque saltamos”, explica. Y la presencia del mandatario estadounidense no fue vista de ningún modo como una forma de aplastar el sentimiento popular y la dignidad del país que, por estos días, mucha de la prensa oficial ha insistido en destacar.
“El tipo nos dijo todo lo que quiso y fue leal. Hay diferencias pero él las supo exponer. La gente lo entendió, le gustó. Habló claro. Hasta Raúl (Castro) lo aplaudió. En mi cuadra todo el mundo vio el discurso”, dijo Julio, otro de los tertulianos.
Como también se concentraron en las calles para verlo pasar y la enorme caravana que lo acompañó. “A la gente le gustó mucho que viniera con la familia. Con la mujer, las hijas y la suegra, con todo lo que nosotros odiamos a las suegras”, se ríe Larramendi. “Ah, enfatiza, y la mujer estaba muy buena”.
Pero piropos aparte, el periplo también ha sido visto como una forma de enterrar el hacha de la guerra. “La gente quiere descansar de esta lucha. Lo bueno de Obama es que parece que ha terminado el enfrentamiento sin subordinación. De otro modo no había arreglo. De ninguna manera. Frente a frente, como iguales y con respeto”, enfatizó el periodista cubano.
Para los negros cubanos, han afianzado varias fuentes, a partir de ahora se les pueden abrir muchas puertas, al menos esa es la esperanza. La apertura mutua tiene todas las posibilidades de mejorar la calidad de vida de ese estamento de la sociedad cubana. Se espera que las inversiones de Estados Unidos, aún por reglamentar por la parte de Washington porque existe por medio un embargo económico, puedan traer un aumento en las fuentes de empleo, sea en la construcción, servicios o unidades fabriles. También una mayor posibilidad de viajar al exterior, con Estados Unidos como el objetivo principal, y contribuir a la economía familiar con las remesas. “Hay esperanza pero sobre todo, un respiro. Ojalá no nos defraude, porque nunca nadie se imaginó un negro en la Casa Blanca y mucho menos viajando acá”, precisó Julio.
Publicado en Diário Ls Américas el 3.26.2016
©Rui Ferreira 2016

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