jueves, marzo 24

Prensa oficial cubana critica el discurso de Obama en la isla


Aunque el discurso de Obama a los cubanos fue trasmitido íntegramente por la televisión local, los medios oficialistas Granma y Juventud Rebelde publicaron versiones diferentes de las palabras presidenciales
RUI FERREIRA
Enviado especial
@ruiefe
LA HABANA - Si bien el discurso del presidente Barack Obama el martes al pueblo cubano fue bien recibido a nivel popular, incluso hubo dos cortas manifestaciones espontáneas de apoyo en la ciudad horas después, la prensa oficial ha sido muy dura con las palabras presidenciales, sus conceptos políticos y el alcance real de su mensaje. Como si no se quisiera que la nueva dinámica bilateral diera resultado.
Las criticas giraron alrededor de tres puntos básicos: que no hay borrón y cuenta nueva, Estados Unidos debe pedir disculpas por su pasado, y que al querer llegar a la incipiente iniciativa privada, Obama estaría intentando dividir al pueblo cubano. Las criticas adquieren cierta notoriedad porque el discurso fue aplaudido 32 veces y muchos de los aplausos fueron secundados por el presidente Raúl Castro.
Desde el inicio, las críticas se plantearon en términos ideológicos. “Varias veces, sin embargo acudió al ‘storytelling’, que el escritor Christian Salmon define como la ‘máquina de fabricar historias y formatear las mentes’, para -desde relatos personales tratados con intencionalidad política- presentar a la revolución cubana como algo del pasado. Así nos contó verdades incontrastables: que su padre arribó a EEUU en 1959 y que él nació en el mismo año de la invasión de la CIA derrotada en Playa Girón, para encubrir que hechos como el secuestro del niño Elián González y la injusta prisión de los cinco antiterroristas cubanos corresponden al siglo XXI y fueron vividos por las más jóvenes generaciones de esta isla”, escribió el diario Juventud Rebelde, en un comentario titulado: ‘¿Obama en el Gran Teatro o el gran teatro de Obama en La Habana?’.
No se quedó por ahí. “Algunos pares opuestos fueron insistentemente utilizados durante el discurso (jóvenes-historia, Estado-individuo, Gobierno-pueblo, pasado-futuro), en una estrategia divisiva dirigida al interior de la sociedad cubana en la que el ‘storytelling’ retornó apoyado en ‘emprendedores’ emigrados exitosos, cuyo ejemplo nuestro invitado cree debemos y podemos seguir a partir del ‘cambio’ que él ya no nos impone, sino que nos sugiere desde nuestros propios compatriotas que han aprovechado las ‘oportunidades’ que el capitalismo estadounidense ofrece y lo que le contaron algunos de los que se dirigieron a él cuando un día antes asumió el rol de Papá Noel en una cervecera de La Habana”, enfatiza el comentario, refiriéndose a la pretensión de Estados Unidos de colaborar en el desarrollo de la economía no estatal cubana, uno de los pilares del deshilo del lado estadounidense.
Y matiza: “Estimular la iniciativa privada en Cuba, cuando como profesor de Harvard sabe que la mayor verdad contenida en el manifiesto comunista es que ella está abolida en la práctica para nueve décimas partes de la humanidad, no es precisamente un acto de honestidad”.
El comentario critica al mandatario por no haberse referido a las víctimas cubanas de los actos de guerra patrocinados por Washington durante décadas ni tampoco haber manifestado su intención de llevar a los tribunales a los supuestos responsables. Pero el diario Granma, en este terreno, fue más lejos en otro comentario, al abordar la aproximación entre los dos países.
“‘¿Por qué ahora?’, pregunta Obama, y se responde con naturalidad: ‘Lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba’. Pero, ¿no funcionaba?, ¿no sería mejor decir que era inmoral?, ¿qué causaba sufrimientos, e incluso muertes? ‘El embargo hería a los cubanos en vez de ayudarlos’ (otra cita de Obama). Nos hería en nuestros sentimientos de pueblo digno, sí, pero también afectaba nuestras vidas. El bloqueo es criminal. ¿No debía acaso pedir perdón, en nombre del Estado que representa, a todos los cubanos?”, se pregunta Granma.
Este concepto fue desarrollado por el diario oficial cubano en un par de entrevistas anexas donde al menos uno de los consultados habla de la necesidad de que Estados Unidos pida disculpa por el enfrentamiento de más de 56 años. Precisamente el año pasado a raíz del inicio del deshielo, Obama dijo públicamente que no se sentía responsable por un conflicto que comenzó antes de que naciera, una noción que volvió a repetir ahora en la capital cubana.
El comentario también resta importancia al ofrecimiento del mandatario de hacer las paces. “¿Cuál es la rama de olivo?, ¿dónde está la rosa blanca (una mención a un poema del héroe independentista José Martí con que el presidente inició el discurso)? Obama ha abierto un camino que se inicia con el restablecimiento de relaciones, y que pasa por muchas disposiciones ejecutivas antes de que el Congreso se disponga a cancelar las leyes del bloqueo. En ese camino, todavía puede hacer mucho más”, enfatiza el comentario, al parecer ajeno a las últimas decisiones ejecutivas, previas al viaje, que prácticamente liberaron los viajes, las inversiones y el uso del dólar, con lo cual Cuba tendría un acceso mucho más amplio al mercado mundial.
Aunque el discurso de Obama a los cubanos fue trasmitido íntegramente por la televisión local, tanto Granma como Juventud Rebelde publicaron versiones diferentes de las palabras presidenciales donde lo que más se destaca es la omisión a las referencias y elogios que el mandatario hizo al exilio cubano y que, al menos en una ocasión, fue aplaudido por ello.
Pero Granma lo explicó: “El modelo de sociedad al que aspiramos, no es la corrupta Miami, como propone Obama con insólita candidez”.
Publicado en Diario Las Américas 3.24.2016
©Rui Ferreira 2016

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