sábado, abril 30

Cuba: El régimen y la Iglesia pugnan por captar a la juventud

La ‘captación’ de la juventud, como se dice en el argot político de la isla, fue un tema clave que salió a relucir en el congreso comunista cubano. En las calles del país es fácil detectar el desinterés en política y en religión entre los jóvenes.

La juventud, ese divino tesoro al decir del poeta Rubén Darío, es objeto en Cuba de una discreta pugna entre el Gobierno y la Iglesia Católica. El rebaño es demasiado tentador. Solo que está apático.
El primero lucha por atraerla hacia los postulados revolucionarios, que ahora se ofrecen con apariencia de transformación; buscan arrebatar a los jóvenes de un letargo provocado por el desinterés hacia un proyecto poco atractivo para las nuevas generaciones.
De otro lado la Iglesia, que enfrenta una gran crisis de fe, no termina de llenar los templos donde los feligreses son cada vez de mayor edad.
“Las iglesias están vacías, es una crisis que estamos viviendo y la Iglesia va a tener que buscar un nuevo lenguaje para atraer a los jóvenes sino jamás los va a conquistar”, explica a DIARIO LAS AMÉRICAS, el profesor de Historia de las Religiones de la Universidad de La Habana, Enrique López Oliva.
La aspiración de la curia es darles un mayor protagonismo a los jóvenes católicos en los problemas de la sociedad, agobiada por una crisis económica que no termina de invertirse. Y, a su vez, poder asegurar su futuro y subsistencia en un mundo donde cada día que pasa lo místico se vuelve cada vez más material.
El Gobierno, y en particular el dirigente partido comunista, se debate con el mismo problema, ya que sectores importantes de la juventud le han dado la espalda o han emigrado.
“Ellos tienen un problema mucho más serio, porque los jóvenes no ven un gran futuro en este país y están emigrando. Se les está desangrando el país ante la falta de perspectivas laborales y de desarrollo personal”, agregó Andrés Cotarelo, un joven católico, que ha visto a muchos de sus compañeros de generación irse del país sin grandes planes de volver atrás.
La situación parece ser tan aguda que salió a relucir en el reciente Congreso del Partido Comunista donde las autoridades del régimen se refirieron, una vez más, a la influencia de Estados Unidos y señalaron al presidente estadounidense Barack Obama de intentar permear a los jóvenes en su reciente visita a la isla.
“Con la visita de Obama se produjo un ataque a fondo a nuestra concepción política, a nuestra historia, a nuestra cultura y a nuestros símbolos”, dijo el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, durante el congreso comunista. El funcionario, otros miembros del Gobierno y delegados, no ocultaron su percepción de que las palabras del mandatario estadounidense tuvieron como blanco a la juventud.
En su discurso más importante, el mensaje que envió a la nación cubana, Obama instó a los jóvenes a ser protagonistas de su propio destino.
“Quiero que el pueblo cubano, sobre todo la gente joven, entienda por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza; no la falsa promesa que insiste en que las cosas están mejor de lo que realmente están ni el optimismo ciego que dice que todos sus problemas desaparecerán mañana. Esperanza que tiene una base en el futuro que ustedes pueden elegir; que ustedes pueden moldear; que ustedes pueden construir para su país”, dijo Obama en el Gran Teatro de La Habana.
La ‘captación’ de la juventud, como se dice en el argot político de la isla, fue un tema clave que salió a relucir en el congreso comunista cubano. Pero aunque el gobernante Raúl Castro asegura que el país se encuentra enfrascado en una renovación de cuadros para los próximos 10 años, la composición del recién electo Comité Central del Partido mantuvo en su máxima dirección a los octogenarios históricos.
Hace falta sustituir a los viejos dirigentes por sangre joven pero están teniendo dificultades porque, al cabo de dos generaciones bajo el mismo poder, la política no es atractiva.
La resolución final del congreso lo dice claramente: “Los delegados coinciden en que la lucha contra la subversión política ideológica, la formación de valores en nuestra sociedad, y la atención a la niñez y la juventud, son asuntos estratégicos para el país, de los cuales depende la existencia misma de Cuba como nación soberana”.
Mientras, en las calles del país es fácil detectar cómo el desinterés tanto en política como en religión son palpables entre los jóvenes.
Lo interesante es que ni la Iglesia, que ha tenido su rol en el proceso de las llamadas reformas iniciadas en la isla, y tampoco el régimen, están sacando dividendos entre los jóvenes. Al menos la Iglesia se prepara para reforzar sus intentos en julio, cuando tenga lugar el encuentro nacional de la juventud católica.
Publicado en Diario las Americas 4.30.2016
© Rui Ferreira 2016

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