Habemus propuesta de reforma migratoria. El ‘Grupo de los Ocho’ acaba de lanzar arriba de la mesa sus cuatro puntos de reforma migratoria. Es una victoria de los 11 millones de indocumentados que viven en la sombra en Estados Unidos. En noviembre, con el voto en la mano, han obligado a estos taciturnos y no menos cascarrabias senadores a sentarse a conversar.
Lo hicieron durante meses, también en la
sombra, apartados de los medios de comunicación pero, al menos, con el ímpetu de
resolver un problema que es, sin duda, inaplazable. Pero no nos engañemos: lo
hicieron obligados por las circunstancias y con la ‘Espada de Damocles’ sobre
la cabeza. Todos ellos saben que si no hacen nada corren el riesgo de quedar
desempleados. Principalmente los republicanos, porque Obama se alzó en la
presidencia con el 71% del voto hispano.
Pero ahora comienza lo más difícil. Las discusiones.
Sí ‘Los Ocho’ no son ningún tipo de ‘iluminados’, los demás senadores y
congresistas mucho menos. Habrá resistencia. Habrá quien quiera suavizar todo
intento de legalización (léase dificultar), impedir que los humildes tengan su
lugar al sol (porque esto los favorece a ellos. Los ricos con 1 millón de dólares compran una visa de inversionista para toda la parentela) y que los
necesitados puedan ver crecer a sus familias. Ya me dirán si estoy equivocado,
pero mucho me temo que en los próximos meses vamos a ver muchas muestras de
discriminación, racismo, intolerancia. Espero que todo esto sea enfrentado con
serenidad, razones y argumentos, porque es la llave para hacer de Estados Unidos, realmente, una tierra de oportunidades. A mi siempre me ha maravillado
como la clase política estadounidense ignora que un buen número de personajes
importantes y claves en el desarrollo de su sociedad, llegaron a Estados Unidos
“con una alante y otra atrás”. Aquí, señores, todos somos inmigrantes y
extranjeros. Por origen o nacionalidad.
Por ello, es importante que las discusiones
se centren en aspectos meramente técnicos y no políticos. Las consideraciones políticas
deben quedar de fuera de una reforma migratoria porque para eso existe un
mecanismo, bien delineado, de otorgar asilo político. El meollo es rehacer una
ley migratoria que ya no responde a los tiempos que vivimos y cuyo objetivo
final, no nos olvidemos, es afincar ordenadamente en este país a quien quiera
contribuir a su desarrollo (la verdad, que no me gusta mucho esta última frase,
me suena un poco ‘chocha’, pero no se me ocurre nada mejor).
Lo que ‘Los Ocho’ presentaron hoy son
cuatro puntos de un consenso. Se espera que las discusiones en la Cámara de
Representantes comiencen el verano y en el Senado en el otoño. Con el viento a
favor, tendremos el documento para la firma presidencial ante de fin de año.
Por lo tanto, ‘Habemus’ propuesta de reforma migratoria pero queda por delante
un largo camino por recorrer. Ahora se trata de no dejarla caer.
© Rui Ferreira 2013
