Quien los alimentan, limpian y los entierran son los mexicanos, los colombianos, los salvadoreños, los costarricenses, los cubanos y la generalidad de los inmigrantes hispanos que realizan aquellas tareas que los demás no quieren hacer. En los campos, en los ranchos, en nuestras calles y cementerios. No es cualquier uno que dobla el lomo de sol a sol, pero los que lo doblan acá tienen un impacto mucho más claro y presente en la vida de todos nosotros que los jordanos o los israelíes.Esta semana el senador cubanoamericano Marco Rubio (R-FL), que ahora aboga por una aproximación hacia los hispanos, se ha ido de viaje a Jordania e Israel. Es la segunda vez que se aparece por Jerusalén. Me parece bien. Él es miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, y toda atención es poca. Pero mucho más cerca de Washington está Latinoamérica, de donde vienen todos estos a quien inmigración y el buró del censo un día se les ocurrió llamar 'hispanos'. Y hasta ahora no le he escuchado hablar de hacer una gira por la región.
En Washington hay muchos senadores y congresistas que prestan atención a Jordania e Israel pero casi ninguno le tiene el ojo puesto en Latinoamérica ni a su gente. Si acaso, como el senador Rubio, se preocupan con los gobiernos que no son de su simpatía personal. Pero ni la actuación de Castro, Chávez, Correa o Morales tiene impacto en el deterioro del nivel de vida en Estados Unidos. Y no creo que haya ninguna diferencia entre escapar del comunismo o huir de la miseria. A menos, claro está, que Rubio crea que la miseria genere libertad. Pero cada uno tiene sus prioridades en la vida.
El senador Marco Rubio bien pudiera preocuparse más por la Latinoamérica real. La región al sur del Río Grande es su nicho natural, en Florida también hay inmigrantes ilegales y Marco Rubio fue electo por Florida, no por Jordania o Israel.
ACTUALIZACIÓN (2/20):
Rubio explica a la cadena Sky News el viaje a Jordania e Israel.





