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lunes, febrero 25

Raúl Castro deixará o poder em 2018


Carlos Abreu (EXPRESSO.pt)com agências
O Presidente cubano Raúl Castro anunciou ontem, durante a tomada de posse para um segundo mandato de cinco anos, que em 2018, aos 86 anos, deixará o poder. Castro confirmou ainda que serão introduzidos na Constituição limitações ao exercício de cargos políticos.
"No meu caso, independentemente da data em que se altere a Constituição, este será o último mandato", afirmou Raúl Castro, de 81 anos (faz 82 a 3 de junho), no discurso que proferiu na Assembleia Nacional do Poder Popular.
O irmão mais novo e sucessor de Fidel Castro destacou ainda a eleição de Miguel Díaz-Canel (ver relacionados), como número dois do Estado cubano, que para além de assumir a primeira vice-presidência do Conselho de Estado (órgão máximo do Executivo cubano) será ainda vice-presidente do Conselho de Ministros.
"Devemos garantir na cúpula do poder estatal e governamental a unidade executiva frente a qualquer contingência como o desaparecimento do dirigente máximo, por forma a preservar-se, sem interrupções de nenhum tipo, a continuidade e a estabilidade da nação", afirmou Raúl Castro.
O Presidente cubano disse que esta decisão reveste-se de "especial transcendência histórica" e "representa um passo definitivo na configuração de futura liderança do país, mediante a transferência paulatina e ordenada dos principais cargos para as novas gerações".
Segundo Raúl Castro, este processo deverá concretizar-se durante os próximos cinco anos. Quando estiver concluído, a Constituição limitará os principais cargos políticos do país a um máximo de dois mandatos consecutivos de cinco anos e estabelecerá idades máximas para o seu exercício.
A limitação ao exercício de cargos públicos foi proposta por Raúl Castro no VI Congresso do Partido Comunista Cubano em abril de 2011.
Raúl Castro foi nomeado formalmente Presidente de Cuba em fevereiro de 2008, dois anos depois de ter assumido interinamente a chefia do Estado, ao substituir o seu irmão Fidel Castro, quando este, por doença, lhe delegou o poder em 2006.

© EXPRESSO 2013

domingo, noviembre 1

Saramago: "mis lectores no se han dejado intimidar"

El Nobel portugués José Saramago se enorgulleció hoy de que sus lectores no se hayan "dejado intimidar", a raíz de la polémica desatada por la publicación de su más reciente novela "Caín", irreverente versión del mito bíblico homónimo. "Lo mejor es que mis lectores no se han dejado intimidar. Ya se habla de una nueva edición de 30.000 (ejemplares), lo que sería 110.000 en un tiempo récord", explicó Saramago, quien presentó su novela en la capital lusa después de que se pusiese a la venta en Portugal el pasado 18 de octubre. La obra del escritor, que repasa las Antiguas Escrituras desde un punto de vista mordaz, ha levantado la controversia en su país, de fuerte tradición católica, donde se alzaron críticas de los políticos de signo conservador y de representantes de la Iglesia Católica. "No busquen los hematomas. Tengo la piel bastante dura y ésta será la única alusión directa de la supuesta polémica existente", zanjó Saramago, a quien tildaron de "ingenuo" al interpretar de forma literal el Antiguo Testamento.

Sin embargo, el autor, quien ya había afirmado que la Biblia era "un manual de malas costumbres", consideró que no tiene "la obligación de entender las cosas subjetivas" y resaltó que su nuevo libro es "serio" y "no engaña" a sus lectores. La obra sitúa a Caín, primogénito de Adán y Eva, como protagonista de una trama que desgrana con gotas irónicas y cierta crítica social varios episodios bíblicos como la construcción del Arca de Noé o la destrucción de Sodoma. "Lo escribí ("Caín") con una exaltación que no voy a decir que es 'casi mística' por razones obvias", apuntó sarcásticamente el único Nobel en lengua portuguesa, que estuvo arropado en la capital lusa por numerosos lectores que aplaudieron de forma entusiasta sus intervenciones.

La nueva obra de Saramago ha regresado al tema religioso, después de haberlo abordado en su controvertida "El Evangelio Según Jesucristo" (1991), vetado por el Gobierno portugués de la época para competir por el Premio Europeo de Literatura. "El Dios de la Biblia no es de fiar, es mala persona y vengativo", había manifestado el escritor días después de lanzar la novela el pasado 18 de octubre durante un homenaje que le rindió la localidad septentrional lusa de Penafiel. "¿Por qué Dios acepta el sacrificio de Abel y rechaza el de Caín cuando ambos le presentan sus ofrendas? Ahí se creó la envidia, Caín se sintió humillado", concluyó.

"Caín", de 180 páginas en su edición portuguesa, ha publicado ediciones para España -incluida una en catalán-, Brasil y los países hispanoamericanos y, según la crítica, es "literatura en estado puro" que no dejará a nadie "indiferente". José Saramago, de 87 años, ha publicado 17 novelas y numerosos ensayos, artículos y cuentos desde que se editó su primera obra "Terra do pecado" en 1947. (EFE)

lunes, abril 23

Eusébio

El “Pantera Negra”, Eusébio da Silva Ferreira. El gran jugador portugués de origen mozambiqueño, uno de los íconos de la historia lusitana y del fútbol mundial, acaba de ser operado en un hospital de Lisboa, para limpiar una obstrucción en una arteria. Se recupera en cuidados intensivos y, me informan, se recupera bien. Recuerdo a Eusébio. ¿Quién no lo recuerda? En esa final del campeonato del mundo de 1966 cuando, por vez primera, todos comenzaron a darse cuenta de que el fútbol portugués vino para quedarse. Eusébio está conectado a mi vida por dos incidentes. En 1968, estudiaba yo en un colegio inglés y por ocasión de un partido del Benfica contra el Manchester United, en el marco de un campeonato europeo, los apoyos se dividieron entre mis compañeritos de clase. Los británicos apoyaron, naturalmente, al Manchester. Los cuatro portugueses, se quedaron con Eusébio. Entre ellos, yo, que no entendía – ni todavía entiendo mucho – de fútbol. Era una cuestión de nacionalidad, de orgullo patrio. En el medio, curiosamente, se quedó mi mayor amigo en ese entonces, Diogo Sttau Monteiro, hijo de padre portugués y madre británica. Durante el partido, seguido por la televisión en el comedor de la escuela, Diogo no movió un músculo de la cara y yo lo seguí como quien sigue al líder. Ecuánime en todo momento. Al final, ganó el Manchester y Diogo me comentó: “Mi padre está jodido (o algo así – han pasado 40 años…)”. Su padre, Luiz, quién fue uno de los mejores amigos del mío y de mi abuelo, devino años después en mi mentor cuando di mis primeros pasos en el periodismo en el, ya desaparecido, Diário de Lisboa. La segunda vez que Eusébio se cruzó en mi vida, lo hizo en persona. Resulta que los jugadores del Benfica, la legendaria escuadra a la que pertenecía, solían descansar entre partidos en un pequeño hotel familiar en las afueras de Lisboa en la (entonces) villa de Oeiras. Un establecimiento donde mis abuelos, Nuno y Margarida, también descansaban de sus intensas semanas de trabajo. Él, al frente de una importante unidad del ejército y ella dirigiendo su escuela privada de enseñanza secundaria. Un fin de semana, se les ocurrió llevarnos con ellos, a mi hermano João y a mí, para pasar allí las vacaciones de verano. Curiosamente, o no, el lugar se llamaba "Residencia Salazar", el nombre del dictador de ocasión. Y ese primer sábado por la noche, no sólo conocimos a Eusébio, como a todo el equipo del Benfica. En privado y “todito” para nosotros. Al alcance de la mano. El sueño de todo niño. Orgullo que disfrutamos meses después, por semanas, de regreso a clases. Fuimos la envida de todos en la escuela cuando se enteraron que compartimos esas vacaciones de verano con todo el equipo del Benfica. ¡El Olimpo! Recuerdo, como si fuera ayer, descubrir a Eusébio jugando cartas con otros tres jugadores. Esa primera noche, ligeramente penosos pero estimulados por la abuela, mi hermano y yo, nos aproximamos de Eusébio, con una foto en la mano – que no recuerdo a ciencia cierta como la conseguimos, pero sospecho que mi abuela tuvo algo que ver en ello – y le pedimos un autógrafo. Interrumpió el partido de cartas y nos lo concedió. Momentos después, uno de sus rivales – en las cartas – el avanzado Simões, anunció con un grito que había ganado en las barajas. Eusébio, y lo recuerdo – de nuevo, como si fuera ayer – apenas dijo: “No importa, a los chicos les gustó el autógrafo”. Fue un fin de semana largo que se convirtió en semanas, porque nos quedamos el verano en el hotel y el Benfica regresaba todas las semanas. Nos bañamos en la misma piscina, conversamos mucho. Y Eusébio, sólo como un hijo humilde del empobrecido pueblo mozambiqueño lo sabe hacer, nos trató, a mi hermano y a mí, sin altanería y con amistad. Eusébio, estoy contigo. ¡Como siempre y para siempre!