Un año después de la retirada del poder de Fidel Castro se mantiene la incógnita sobre si regresará al cargo que provisionalmente ejerce su hermano Raúl, el cual no ha acometido reformas políticas ni económicas significativas, sostuvo hoy la agencia española EFE. Muy poco ha cambiado el día a día de los cubanos desde que vieron por última vez en público al jefe de la revolución, en los actos organizados en conmemoración del 26 de julio del pasado año, apenas cinco días antes de que, en un hecho sin precedentes, delegara provisionalmente el poder en su hermano menor por una grave enfermedad cuya naturaleza todavía se desconoce. Los problemas más graves del país, como la falta de vivienda, el transporte y las dificultades cotidianas de la población para atender sus necesidades básicas con salarios medios que no superan los 15 dólares mensuales, siguen esperando soluciones. Arropado sin fisuras por la cúpula del Ejército y acompañado en las tareas de gobierno por seis hombres fuertes del Ejecutivo y del Partido Comunista de Cuba designados por el jefe de la revolución, Raúl Castro ha impulsado medidas para luchar contra la corrupción, la
indisciplina laboral y aumentar la productividad de las empresas mediante modelos de gestión más eficientes. El general Castro no ha vacilado a la hora de regañar en público a algunos de los ministros que no han hecho los deberes ni en sustituir a los titulares de importantes departamentos, como Justicia, Recursos Hidráulicos, Transportes e Informática y Comunicaciones. Pero las reformas económicas que muchos esperaban de Raúl Castro, considerado más pragmático que su hermano, se han limitado a autorizar importaciones de DVD y aparatos electrónicos restringidas hasta hace unos meses para los cubanos y a crear mecanismos para asegurar el pago a los campesinos con el objetivo de impulsar la producción agrícola. Tampoco ha habido cambios significativos en la situación de los derechos humanos en la isla, según el último informe de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), una organización disidente considerada ilegal por el gobierno. El panorama de los derechos humanos en Cuba "sigue siendo el mismo de las últimas décadas'', señaló el informe de la Comisión divulgado hace unas semanas, que arrojó una visión "más bien pesimista'' de cara al futuro, aunque reconoció que el número de presos o procesados políticos ha experimentado una ligera caída. Desde que Raúl Castro asumió provisionalmente el poder "no se ha dado un solo paso para iniciar la modernización del sistema de leyes, incluyendo la despenalización, sin cortapisas de todos los derechos civiles, políticos, económicos y culturales'', denunció la
organización. Mientras el general Castro encarga informes a sus asesores para tratar de localizar y tapar los agujeros de la revolución, el comandante en Jefe tampoco descansa. Desde su retiro, en un lugar que se mantiene en secreto, Fidel Castro no cesa de escribir "reflexiones'', como ha bautizado a los análisis que empezó a publicar en la prensa oficial el pasado marzo, sobre los temas más dispares, desde asuntos internacionales a críticas contra Estados Unidos pasando por alguna que otra autocrítica sobre las contradicciones de la revolución. En ninguno de sus escritos ha hecho una sola mención al trabajo de su hermano al timón de la revolución ni a la posibilidad de su retorno al poder o la cesión definitiva de sus cargos. Entretanto, altos funcionarios del Gobierno y del Partido Comunista insisten en que Fidel Castro está al tanto de las principales cuestiones del país y participa en las decisiones importantes. Pese a los mensajes optimistas del oficialismo nadie se atreve a aventurar si Fidel Castro, que en agosto cumplirá 81 años, volverá a aparecer en público enfundado en su uniforme verde olivo.
Por el contrario, estimado Rui:
ResponderEliminarUn año de inmovilismo despeja todas las dudas.
A Fidel que tanto le gustan los deporte hay que leerlo simbolicamente cuando en vez del verdeolivo viste un chandal deportivo: El maraton va para largo... De paso, los comentaristas del deporte anticastrista del pueblo estan de jolgorio. Mientras el Fifo no suelte el traje, ellos tampoco sueltan el microfono...
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