lunes, agosto 27

Adiós Gonzales

El posiblemente más desmemoriado secretario de Justicia que este país tuvo acaba de renunciar a su cargo. Pasó sin pena ni gloria y se va en el más completo anonimato, sin ni siquiera contestar preguntas de los reporteros esta mañana, cuando anunció su retiro a concretarse el 17 de septiembre. Apenas dijo que ayer estuvo almorzando con Bush y le dijo que se iba. La renuncia era más que inevitable, tras el escándalo de la destitución de los fiscales federales no gratos de la administración, y cuando Alberto Gonzales se paró delante de senadores y representantes y les dijo sencillamente que “no se acordaba” de ninguna respuesta a todas las preguntas. Pero debió haber sido efectiva hace varios años, cuando siendo abogado de la Casa Blanca, no dudó en torcer las leyes para justificar legalmente el envío de tropas a Irak. (VIDEO 1 y 2) .

Su renuncia es la última de una cadena que comenzó con la de Donald Rumsfeld, el artífice de la guerra en Irak y jefe de los halcones en el seno de la administración Bush, el secretario de Defensa renunció a sus funciones en noviembre de 2006 tras la derrota del partido Republicano en las elecciones legislativas y sigue, una semanas después a la de Karl Rove, la eminencia gris del presidente Bush, estratega de las campañas presidenciales de 2000 y 2004, considerado cercano a la derecha conservadora y que una tarde le dijo a la junta editorial de The Miami Herald que se enteró de la candidatura de Mel Martínez al Senado, por el periódico. Por el camino quedaron también Dan Bartlett, el cercano y fiel consejero de Bush, estratega del presidente en materia de comunicación, la abogada Harriet Miers, quien renunció en enero de su puesto como jefa de los servicios jurídicos de la Casa Blanca, los consejeros de la seguridad nacional J.D. Crouch y Meghan O'Sullivan, el director de presupuesto Rob Portman, la directora política Sara Taulore, y el inefable Andrew Card, jefe de despacho del presidente.

1 comentario:

  1. solamente en una administarción tan corrupta e inepta como la de bush, un individuo como alberto gonzalez pudo sostenerse tanto tiempo como secretario de justicia. de todas maneras hay que agradecer que nunca llego al cargo que verdaderamente deseaba, el de miembro de la corte suprema de los estados unidos.
    y por cierto, de "hispano" solo tiene el gonzalez, porque ni el idioma chapurrea.

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