
En un gesto con el cual pretende demostrar que la tercera edad todavía se puede divertir, el ex presidente GHWBush volvió hoy a tirarse al vacio colgado de un paracaídas. Buena forma de celebrar sus 89 años. (Foto: AP)
La idea no es nueva, de hecho se había barajado antes. Pero lo que llama la atención es que el pedido de perdón se afinca en argumentos más afines a un bando que a otro. El pedido de liberación de los cinco surge más como una muletilla para amparar el primer pedido. Júzguenlo ustedes. Pero creo que va a ser muy difícil, sino imposible cumplirlo. En el caso de Arocena, como uno de los muertos era diplomático ante Naciones Unidas, había que pedir al organismo que se hiciera de la vista gorda. Pero en general, no veo a un presidente perdonar asesinatos y espionaje. Pero es un intento, el de Oscar. A continuación su texto:Reciba presidente de un refugiado cubano activista de derechos civiles los más sinceros saludos. Recuerdo siempre con admiración y respeto el discurso suyo en su primera toma de posesión, cuando planteo que iba a ejecutar en su mandato una política de más atención a los problemas internos del país que a los externos que provocan otras naciones y comunico de sus planes de retirar tropas norteamericanas que estaban en diferentes puntos del mundo. Fue por ello que sufrí doblemente los salvajes actos de terrorismo del 9-11 contra este gran país, porque también se rompieron sus planes y aspiraciones forzándolo a enfrentar el criminal terrorismo internacional. Y para agravar mas su presidencia, también ha coincidido con uno de esos naturales ciclos de bajas de la economía. Sus intenciones eran buenas, pero surgieron los graves imprevistos de la vida. Roguemos a la historia tenga en cuenta sus circunstancias.
Es un placer acometer este atrevimiento de dirigirme a usted Presidente, y como estoy obligado por respeto a su tiempo, debo explicarle la causa de estas líneas: presentarle un Pedido de Perdones a la hora de entregar la Casa Blanca. Mi suplica no se trata de una solicitud personal, ni de un familiar mío, o de campaña política, es sobre algo de mas edificación social. Soy de la opinión que una resolución final de perdón suya a cubanos condenados por terrorismo –del régimen de Fidel Castro y de su oposición – fijaría ante el mundo, pero sobretodo, ante mí confundida Cuba, la generosidad de su país sin dejar de estar nunca contra esos crímenes. Usted lo ha expresado con precisión: “nadie puede justificar los actos terroristas de ninguna ideología o persona”. Su país Presidente, tiene una moral muy alta, no persiste en los errores, si ayer apoyo a violentos contrarios al régimen castrista, hace mucho tiempo ha rectificado y ya no lo hacen. Ustedes se han ganado el respeto del mundo.
Nuestros graves errores políticos como pueblo cubano son todavía una permanente enfermedad sin superar. Ha existido silencio dentro de toda Cuba y en el exilio de hechos criminales y de terrorismo. Dentro de Cuba los militares, dirigentes, diputados y el pueblo han callado los horrorosos crímenes y abusos del régimen de Fidel Castro. Ha faltado el valor en Cuba para pararse y expresar que se está en contra de crímenes como las condenas de adversarios mas largas que las de Nelson Mándela, del derribo de avionetas civiles, del hundimiento de barcos llenos de niños y mujeres, del fusilamiento de militares que cumplían órdenes, o de jóvenes por solo intentar irse del país, por llevar cubanos obligados a morir a guerras ajenas, de aplastar la iniciativa mercantil del pueblo metiendo presos a campesinos y artesanos, de usar métodos mafiosos para obligar a sus opositores cívicos abandonar el país, de ejercitar abusivamente por casi medio siglo el poder absoluto. También el Miami cubano ha cometido la grave falta de callar ante los crímenes y las acciones terroristas de esta parte. Los exiliados tampoco han sabido estar a la altura de las circunstancias y tomar distancia del crimen y el terrorismo de algunos de los de ellos. Hasta hoy nos ha faltado -dentro y fuera del país- cultura política, modernidad, vergüenza, dignidad y valor para condenar los actos terroristas de las dos partes.
Por todo lo anterior Sr. Presidente, le ruego me permita transformarme hoy ante usted en un abogado de los cubanos presos en Estados Unidos correctamente sancionados por terroristas. Aunque es imposible justificar todo el daño que han hecho esos cubanos encarcelados en los Estados Unidos -opositores al régimen de Castro o partidarios de él- si le puedo asegurar que los mas avanzados de edad son víctimas de su tiempo histórico, de esa mala formación política recibida en la convulsa historia nacional de Cuba antes de 1959 donde todo se resolvía por la violencia, y los mas jóvenes que representan al régimen de la Habana son también víctimas y resultado de la barbarie estalinista cubana después de 1959, de esa ideología despiadada que creó en sus partidarios sentimientos animales. Ambos bandos fueron terroristas pensando que actuaban en defensa de ideales. Esto no justifica ni con mucho sus deplorables acciones, pero al menos nos ayuda a entenderlos. El dilema de la violencia es uno de los graves problemas de nuestro país, es una debilidad cívica en nuestra anatomía, y es un desafió y un reto a superar que tienen por delante las ultimas generaciones y las futuras de acabar de enterrar el hacha de la guerra y el terrorismo de todas las partes. Los cubanos tenemos que alcanzar ser una sociedad como la de los Estados Unidos y otras naciones civilizadas que sepa convivir con el arcoíris político, el consenso, balance, las ideas y razones. Un país donde se quiera vivir y no abandonar. Estamos esperanzados en ello.
Por favor ¡Escúcheme Presidente George Bush! Le propongo su más pedagógica lección de bondad y comprensión hacia el pueblo cubano: perdone nuestros brutales métodos de violencia y terrorismo en su país. Trace usted una raya, critique duramente las salvajes acciones de cubanos de ambos bandos encauzados y presos acertadamente por muchos años en los Estados Unidos, y bajo el compromiso de ellos y la vigilancia del pueblo cubano de ambas orillas, logremos que esas acciones terroristas no se repitan nunca más ni aquí, ni en Cuba. Le pido presidente George Bush su perdón presidencial para los cubanos Eduardo Arocena, Luís Posada Carriles, Santiago Álvarez, Osvaldo Mitad y los Cinco presos del régimen de Cuba.
Técnicamente quizás ninguno merezca la libertad por los horrorosos crímenes que cometieron, pero una critica publica a sus acciones y un perdón suyo -después de cumplir muchos años- sería un gesto noble y de enseñanza de su país hacia el nuestro sobre lo que no se debe hacer, también su acción puede ser la pagina final de un largo y feo capítulo de violencia y terrorismo de la historia cubana.
Lic. Oscar Peña
Activista Cubano de Derechos Humanos
Mr. President: Lo que los mexicanos lograron en 1867, muchos años después, fue el final de la intervención francesa, con el fusilamiento del emperador Maximiliano, y no la independencia nacional.Actualización: Lo más cómico de todo es que el año 2001 todo salió bien, o sea, el mensaje presidencial del 5 de mayo no tuvo problema, estaba históricamente bien cuadrado. A mi me parece que la cosa en la White House es como el cangrejo, la cosa camina hacia atrás.
Life will not improve for Cubans under their current system of government. It will not improve by exchanging one dictator for another. It will not improve if we seek accommodation with a new tyranny in the interests of "stability." America will have no part in giving oxygen to a criminal regime victimizing its own people. We will not support the old way with new faces, the old system held together by new chains. The operative word in our future dealings with Cuba is not "stability." The operative word is "freedom."
Otra cosa: Tampoco hay que armar mucho corre-corre con la trasmisión del discurso de Bush en la televisión cubana, aunque hubiera sido apenas la mitad. No es la primera vez. Como la Casa Blanca confirmó esta noche a una reportera del Miami Herald, después del anuncio de la enfermedad de Castro la televisión local llevó a los cubanos extractos de un discurso del presidente. Ése 31 de julio en que el gobierno cubano anunció que el enfermo gobernante había sido sometido a una intervención quirúrgica, Bush estuvo por la mañana en Miami. Días después, los cubanos en la isla tuvieron oportunidad de ver en su televisión, parte del discurso que el presidente pronunció en la estación de los Guardacostas, en Miami Beach.
"En Miami viven personas cuyas familias han estado en nuestro país por generaciones, así como personas que acaban de llegar".