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sábado, enero 10

Como siempre la culpa la tiene el Totí

La verdad que Sarah Palin no deja de sorprender. Esto de acudir a un documental para acusar a la prensa de su descalabro electoral, me suena a mi no como una reacción de alguien que no sabe perder sino de una mujer a quien su marido la ha engañado. Como no puede acusar al marido – en este caso, John McCain, de adulterio – pues la emprende contra los testigos de la boda. La verdad es que desde el inicio, la gobernadora nunca supo donde estuvo parada y no lo digo por el estilo firme y agudo, de cierto modo audaz, con que la emprendió contra Obama. Sino por su total falta de comunicación con la campaña de su pareja que terminó por implodir todo el esfuerzo. Hace tiempo que aprendí que lo peor de todo es que uno se crea la última Coca-Cola del desierto. Con un marido, tres hijos y un nieto por venir, Sarah todavía no se ha dado cuenta de ello. ¿A quien se le ocurre recibir una llamada de un presidente extranjero, aunque sea falsa, y asumir compromisos con él, sin contarlo al candidato a presidente? Sólo a Sarah, claro. Y después la culpa la tiene el Totí.

miércoles, noviembre 26

jueves, noviembre 6

La guerra civil republicana

Están que ni se hablan. Es un ambiente de guerra civil. Desde que Sarah palin le dijo a una pareja de cómicos canadienses que se veía en la Casa Blanca en los próximos ocho anos y gasto $150 mil en trapos, McCain no quiere saber nada de ella. Imaginen lo que seria si hubieran llegado a donde querían. Por lo pronto, Sarah anda diciendo que ella no fue culpable de la derrota.

jueves, septiembre 4

El reto de McCain y… tres recomendaciones

(Este comentario está dedicado a un ilustre puertorriqueño: el profesor Cardona)

En pocas horas, John McCain tiene por delante el mayor reto de su vida. Mucho mayor que el que enfrentó, en los segundos en que hubo de jalar la palanca que accionó el cartucho de gas que expulsó, al vacío, su asiento de piloto del cockpit del Skyhawk con que bombardeaba a Vietnam del Norte, después que fue golpeado por un Sam-7 accionado por un campesino calzado con alpargatas, forradas con caucho de un neumático desechado.

McCain tiene que demostrar a un país con una economía en crisis, tras ocho años de gobierno republicano, que no tiene nada que ver con el inquilino actual de la Casa Blanca.

No es una tarea fácil porque McCain tiene mucho más que ver con GWB de lo que él mismo piensa. Incluso comparten el mismo estratega electoral, Karl Rove. Como no se trata de “refundar” el GOP, la herencia que recibe está ahí, palpable, al alcance de cualquiera, porque en estos días uno de los mayores errores estratégicos que los republicanos están cometiendo es pensar que el electorado diferencia a un hombre del otro, cuando para el votante común y corriente un republicano es igual a otro y todo esto se trata de una batalla entre republicanos y demócratas. (Siempre he creído que la diferencia entre los dos partidos es la misma que hay entre la Pepsi y la Coca-Cola). Y GWB y McCain son republicanos. Cuando se pare delante de la boleta de votación, el elector mira a cada candidato como reflejo de su partido y no de su personalidad. Siempre ha sido así, ahora en tiempos de crisis no tiene porque ser diferente. Y se le puede ocurrir lo siguiente: si Bush escogió a Rove para ponerlo en la Casa Blanca, ¿por qué con McCain las cosas van a cambiar?

Por eso creo que en esta campaña, los republicanos han cometido un error estratégico grave – no quiere decir que no se recuperen – y no estoy totalmente seguro de si los demócratas de han dado cuenta. En este ciclo electoral, los republicanos están pidiendo a los estadounidenses que miren la contienda como una reconquista de la Casa Blanca cuando realmente lo que están proponiendo es la continuidad republicana en la mansión presidencial. Piden que se olvide el pasado como si el futuro fuera novedoso. Señores: ustedes llevan allí 8 años, no están desbancando a un demócrata. Y los electores lo saben. Continuamente le piden al electorado que confíe en McCain como alguien que va a sacar al país de la crisis, como alguien que les puede dar una mejor vida, pero olviden que él, si es electo, hereda un país en crisis por ocho años de republicanos en la Casa Blanca y seis en control del Capitolio. ¿Está McCain dispuesto a asumir que Bush fue un fracaso?

Este tema es particularmente sensible para los hispanos, porque se trata de las primeras elecciones después que el país vivió las jornadas de manifestaciones pro inmigración, cuando una legión de documentados – y otros, ni tanto – salieron a la calle a reclamar su lugar al sol con el argumento de que son indispensables en este país, porque los blanquitos de ojos azules no quieren hacer lo que ellos hacen: limpiar el piso, cocinar, recoger la basura y cosechar manzanas o naranjas. Fue un momento en que McCain asumió una postura que, por ejemplo, me hizo verlo de forma diferente. Vino a Miami a decirnos que estaba por la reforma de las leyes de inmigración y dispuesto a saltar barreras, copatrocinando un proyecto en ese sentido con el senador demócrata, Ted Kennedy. Recuerdo, en medio de una conferencia de prensa en el Miami Dade College, pensar: “Este tipo se va a buscar el odio de mucha gente”.
Es cierto.
Se lo buscó.
Se apendejó.
Y cambió.
De repente, a los pocos meses, sus planes bipartidistas de reforma migratoria se volvieron preocupaciones de seguridad nacional, con “necesidades” fronterizas por el medio y la implementación de mayores restricciones de ingreso al país. McCain logró algo que, sinceramente, nunca creí fuera posible: Hizo de GWB un personaje simpático, cuando el presidente salió con su propuesta de crear un programa para trabajadores temporales que, pienso, ha sido lo mejor de su administración concerniente a los hispanos y será recordado por ello. Después de todo GWB es tejano, y los tejanos no son antiemigrantes. GWB nunca rechazó la inmigración y supo lidiar ese tema muy bien con la derecha de su partido. (Búsquenme una foto de Bush saludando al imbécil de Tancredo). Por eso, la gente que limpia el piso, cocina, recoge la basura o cosecha manzanas y naranjas, está mirando lo que hace McCain. Y sus hijos votan. Y lo van a medir por lo que los republicanos hicieron en estos ocho años, no por lo que uno de ellos les diga lo que quiere hacer. John McCain no se puede olvidar que el grueso de la inmigración, que viene de Latinoamérica, no cree en las promesas del poder. Es su experiencia, en sus países. Históricamente, no tienen razones para hacerlo y aquí no hay por qué ser diferente, con el incremento de las redadas día-a-día.

Y llegamos al tema de Sarah Palin, una mujer linda de la cual sabemos muy poco y que parece lanzada, no para secundar a McCain sino para atacar a Obama. Cuatro veces ha aparecido Sarah en público junto al senador candidato republicano. En ninguna de ellas le miró a los ojos. Petit detaill, dirían mis amigos franceses. Pero importante. Después que Obama dijo que reclutó a Joe Biden, como el segundo al mando, porque, entre otras razones, nos es un yes, man, McCain bien pudiera explicarnos esta noche si así será con Palin. Porque la virtual candidata a la vicepresidencia es una evangelista pura y dura (dice ella) y en el mundo evangelista puro y duro, los hombres suelen mandar más que las mujeres. Ayer, Sarah leyó un discurso escrito, ¿cuándo tendremos un improviso? No tengo razones para creer que ella tenga menos capacidad que Biden para ser vicepresidente. De hecho pienso que los grandes presidentes de este país fueron ex gobernadores y no políticos tradicionales que pasaron por el Senado o la Cámara de Representantes. Ahí están, en mi short list, Ronald Reagan, George Bush y Bill Clinton. Pero, ¿es convincente su discurso?

Y volvemos al inicio. McCain no tiene el don de la oratoria. Su vocabulario es limitado y ni siquiera imaginativo. No hay, en la historia política de Estados Unidos, un discurso conocido de McCain. Pero eso esta, es su noche. Tres temas: yo y George, inmigración, economía. Es mi recomendación. / Rui Ferreira – Miami.