Hace por lo menos unas dos semanas que, en círculos muy restrictos de ambos partidos en el sur de Florida, contertulios intentan resolver un rompecabezas que parte de una reacción que se suele tener cuando se tiene un miedo terrible de que un misterio sea descubierto. Hablo de la reacción de pánico que el candidato republicano al distrito 25, David Rivera, tuvo cuando a su nombre fue asociado el de una mujer y su señora madre, una conocida presentadora de televisión y cubana.
Esos rumores, promovidos por una candidata a la primaria republicana para el distrito 25 que, mientras tanto perdió su postulación, indicaban que Rivera habría agredido a la joven en cuestión cuando, aparentemente, tuvieron una discusión de matiz conyugal. Sin embargo, ninguna evidencia fue mostrada. Aún así el rumor se multiplicó, junto a otra noticia real de que Rivera interceptó un camión con propaganda adversa a otra candidatura suya, años atrás.
Lo que llamó la atención fue la inmediata reacción de Rivera, que de una negación absoluta del incidente violento llegó a punto de involucrar a la presentadora en cuestión en una negación de algo, por lo demás absoluta y estéril, porque nadie le había pedido explicaciones. Y esto llamó mucho más la atención de, repito, círculos importantes en los dos partidos. (Rivera no tiene importancia ninguna para los republicanos más allá de ocupar un espacio. Entre los conservadores los que mandan son la gente del Tea Party y él no está virado para esa base).
Lo que se está barajando ahora en esos círculos de ambos partidos - no se equivoquen los que piensan que a la Cámara de Representantes llega cualquiera -, es la versión de que hace muchos años el candidato se habría casado con la joven en cuestión para que ella pudiera salir de Cuba y ahora quiere enterrar el "pecadillo" a como de lugar porque ella pertenece a una de las familias de la nomenklatura castrista. Es lo que se comenta en esos círculos y los cubanos no suelen mentir.
Esos rumores, promovidos por una candidata a la primaria republicana para el distrito 25 que, mientras tanto perdió su postulación, indicaban que Rivera habría agredido a la joven en cuestión cuando, aparentemente, tuvieron una discusión de matiz conyugal. Sin embargo, ninguna evidencia fue mostrada. Aún así el rumor se multiplicó, junto a otra noticia real de que Rivera interceptó un camión con propaganda adversa a otra candidatura suya, años atrás.
Lo que llamó la atención fue la inmediata reacción de Rivera, que de una negación absoluta del incidente violento llegó a punto de involucrar a la presentadora en cuestión en una negación de algo, por lo demás absoluta y estéril, porque nadie le había pedido explicaciones. Y esto llamó mucho más la atención de, repito, círculos importantes en los dos partidos. (Rivera no tiene importancia ninguna para los republicanos más allá de ocupar un espacio. Entre los conservadores los que mandan son la gente del Tea Party y él no está virado para esa base).
Lo que se está barajando ahora en esos círculos de ambos partidos - no se equivoquen los que piensan que a la Cámara de Representantes llega cualquiera -, es la versión de que hace muchos años el candidato se habría casado con la joven en cuestión para que ella pudiera salir de Cuba y ahora quiere enterrar el "pecadillo" a como de lugar porque ella pertenece a una de las familias de la nomenklatura castrista. Es lo que se comenta en esos círculos y los cubanos no suelen mentir.
(1) and (2).