Las hermanitas en La Habana
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miércoles, abril 13
Los escogidos que ayudan a Raúl Castro a salir del atolladero
Las personas que junto a Raúl Castro escucharon el discurso del presidente Obama en La Habana constituyen el brazo ejecutor de las reformas que el régimen intenta llevar adelante en el país.
RUI FERREIRA /Enviado especial
LA HABANA - Miguel Díaz Canel, Esteban Lazo Hernández, Bruno Rodríguez Parrilla y Rodrigo Malmierca integran la nueva pléyade del poder en Cuba. En el mismo orden en que están nombrados, el primer vicepresidente, el presidente de la Asamblea del Poder Popular (Parlamento), el Canciller y el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, son los rostros que representan el momento político actual en la isla.
Todos ellos acompañaron al gobernante Raúl Castro durante la visita del presidente Barack Obama a la isla, el día que el visitante pronunciara su emblemático discurso en el teatro Alicia Alonso o Gran Teatro de La Habana.
Para algunos analistas resultó extremadamente revelador que mientras el mandatario estadounidense discursaba solo ante el auditorio, en el palco principal se encontrara Raúl Castro acompañado de sus principales colaboradores, donde además estaba su hijo Alejandro Castro Espín a quien ha encargado encabezar una corporación sin identidad legal, nombrada Comisión de Defensa y Seguridad Nacional.
Según la generalidad de los consultados, las personas que acompañaban a Castro ese día constituyen el brazo ejecutor de las reformas que el régimen de La Habana intenta llevar adelante en el país para, como ellos mismos y de manera oficial han reconocido, consolidar el sistema. De hecho, en términos políticos se habla de ‘perfeccionamiento’ y no de ‘reformas’, ni ‘evolución’ y, mucho menos, ‘transición'.
Todos ellos se encuentran involucrados de lleno en la totalidad de los aspectos de la ofensiva político económica emprendida por Castro de quien fuentes consultadas dicen “tiene en cuenta la opinión de sus más cercanos colaboradores”.
Si el canciller Rodríguez, y en alguna medida, Castro Espín, aseguran la ofensiva fuera de las fronteras; el primero negociando con la Unión Europea y el segundo, moviendo los hilos aunque tras las sombras en las negociaciones con EEUU, el ministro Malmierca es quien ha diseñado y explicado los planes gubernamentales de atraer inversiones que provean el necesario balón de oxígeno para un sistema que requiere de una fuerte inyección de capital foráneo para salir del atolladero.
Es mucho lo que necesitan, se habla de un mínimo de 2.000 millones de dólares que deben ser conseguidos de preferencia en el próximo lustro.
García Mesa, el más veterano del grupo, es el hombre que asegura que los diputados cubanos, críticos internamente desde las últimas elecciones parlamentarias, den el respaldo necesario a los mecanismos legislativos que hacen falta para poder poner en marcha toda esta máquina. Aunque la ley de inversiones, reformada hace unos años, ha abierto algunas puertas, todavía faltan muchas herramientas que satisfagan a los potenciales inversionistas, principalmente estadounidenses que rondan constantemente el archipiélago en busca de respuestas, principalmente en términos de seguridad jurídica, un tema que todavía provoca temores teniendo en cuenta todo el proceso de nacionalizaciones realizadas por el Gobierno de los Castro al inicio de la revolución, las expropiaciones y confiscaciones de empresas extranjeras efectuadas en las últimos años.
De hecho, el régimen cubano ha merecido duras críticas por la falta de claridad de las leyes referidas al derecho a la propiedad y por lo poco esclarecedor que ha sido el Gobierno sobre este asunto.
Por otro lado, este grupo de ‘hombres de Raúl’, que incluye además al ministro de la Fuerzas Armadas, Leopoldo Cintra Frías, está llamado a tener un papel preponderante durante el séptimo congreso del gobernante partido comunista, que comienza el sábado, para explicar a los delegados qué se ha hecho y cuáles son las ideas que pretende implementar para rediseñar la sociedad, un tema bastante delicado porque, según lo consideran muchos analistas en la capital cubana, tiene bastantes adversarios dentro del propio régimen.
“Son personas que sienten que, tras décadas de un sistema inflexible, constituye una especie de ‘traición’ abrir ahora algunas fisuras que pudieran, desde esa óptica, agrietar la ‘obra de la revolución’. En todo esto hay muchos intereses afectados. Esta gente no está nada contenta. Por ellos todo seguirá igual”, dijo un profesor universitario.
Pero los ortodoxos del castrismo no son los únicos descontentos. A menos de una semana del inicio del congreso del partido comunista, la sociedad cubana vive un intenso e inédito debate popular por la incógnita que hay sobre los temas que serán debatidos allí. Se da por sentado que habrá un golpe de timón, quizá una importante sacudida del árbol, pero la población y muchos militantes del partido no tienen la más mínima idea de lo que se piensa discutir.
Hasta el momento, al contrario de años anteriores, la prensa no se ha referido en detalle a los documentos a debatir durante ese foro. Se supone que las discusiones internas comenzaron el 1 de marzo, pero después de ese anuncio la descripción de lo acaecido en esas reuniones es casi nula, más allá de anunciar su realización. Tanto que el portal oficial Cubadebate no les llama ‘asambleas’ sino ‘reuniones de consulta’.
“El verdadero debate está en la calle no en esas reuniones a puertas cerradas. La gente quiere saber qué se va a discutir. Por primera vez, en muchos pero muchos años, [los cubanos] se han interesado por un congreso del partido, quizá porque intuyen que el resultado de sus debates pueda ser definitorio para el futuro del país’, estima un académico cubano.
Publicado en Diario Las Americas el 4.13.2016
©Rui Ferreira 2016
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jueves, marzo 24
Prensa oficial cubana critica el discurso de Obama en la isla
Aunque el discurso de Obama a los cubanos fue trasmitido íntegramente por la televisión local, los medios oficialistas Granma y Juventud Rebelde publicaron versiones diferentes de las palabras presidenciales
RUI FERREIRA
Enviado especial
@ruiefe
Enviado especial
@ruiefe
LA HABANA - Si bien el discurso del presidente Barack Obama el martes al pueblo cubano fue bien recibido a nivel popular, incluso hubo dos cortas manifestaciones espontáneas de apoyo en la ciudad horas después, la prensa oficial ha sido muy dura con las palabras presidenciales, sus conceptos políticos y el alcance real de su mensaje. Como si no se quisiera que la nueva dinámica bilateral diera resultado.
Las criticas giraron alrededor de tres puntos básicos: que no hay borrón y cuenta nueva, Estados Unidos debe pedir disculpas por su pasado, y que al querer llegar a la incipiente iniciativa privada, Obama estaría intentando dividir al pueblo cubano. Las criticas adquieren cierta notoriedad porque el discurso fue aplaudido 32 veces y muchos de los aplausos fueron secundados por el presidente Raúl Castro.
Desde el inicio, las críticas se plantearon en términos ideológicos. “Varias veces, sin embargo acudió al ‘storytelling’, que el escritor Christian Salmon define como la ‘máquina de fabricar historias y formatear las mentes’, para -desde relatos personales tratados con intencionalidad política- presentar a la revolución cubana como algo del pasado. Así nos contó verdades incontrastables: que su padre arribó a EEUU en 1959 y que él nació en el mismo año de la invasión de la CIA derrotada en Playa Girón, para encubrir que hechos como el secuestro del niño Elián González y la injusta prisión de los cinco antiterroristas cubanos corresponden al siglo XXI y fueron vividos por las más jóvenes generaciones de esta isla”, escribió el diario Juventud Rebelde, en un comentario titulado: ‘¿Obama en el Gran Teatro o el gran teatro de Obama en La Habana?’.
No se quedó por ahí. “Algunos pares opuestos fueron insistentemente utilizados durante el discurso (jóvenes-historia, Estado-individuo, Gobierno-pueblo, pasado-futuro), en una estrategia divisiva dirigida al interior de la sociedad cubana en la que el ‘storytelling’ retornó apoyado en ‘emprendedores’ emigrados exitosos, cuyo ejemplo nuestro invitado cree debemos y podemos seguir a partir del ‘cambio’ que él ya no nos impone, sino que nos sugiere desde nuestros propios compatriotas que han aprovechado las ‘oportunidades’ que el capitalismo estadounidense ofrece y lo que le contaron algunos de los que se dirigieron a él cuando un día antes asumió el rol de Papá Noel en una cervecera de La Habana”, enfatiza el comentario, refiriéndose a la pretensión de Estados Unidos de colaborar en el desarrollo de la economía no estatal cubana, uno de los pilares del deshilo del lado estadounidense.
Y matiza: “Estimular la iniciativa privada en Cuba, cuando como profesor de Harvard sabe que la mayor verdad contenida en el manifiesto comunista es que ella está abolida en la práctica para nueve décimas partes de la humanidad, no es precisamente un acto de honestidad”.
El comentario critica al mandatario por no haberse referido a las víctimas cubanas de los actos de guerra patrocinados por Washington durante décadas ni tampoco haber manifestado su intención de llevar a los tribunales a los supuestos responsables. Pero el diario Granma, en este terreno, fue más lejos en otro comentario, al abordar la aproximación entre los dos países.
“‘¿Por qué ahora?’, pregunta Obama, y se responde con naturalidad: ‘Lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba’. Pero, ¿no funcionaba?, ¿no sería mejor decir que era inmoral?, ¿qué causaba sufrimientos, e incluso muertes? ‘El embargo hería a los cubanos en vez de ayudarlos’ (otra cita de Obama). Nos hería en nuestros sentimientos de pueblo digno, sí, pero también afectaba nuestras vidas. El bloqueo es criminal. ¿No debía acaso pedir perdón, en nombre del Estado que representa, a todos los cubanos?”, se pregunta Granma.
Este concepto fue desarrollado por el diario oficial cubano en un par de entrevistas anexas donde al menos uno de los consultados habla de la necesidad de que Estados Unidos pida disculpa por el enfrentamiento de más de 56 años. Precisamente el año pasado a raíz del inicio del deshielo, Obama dijo públicamente que no se sentía responsable por un conflicto que comenzó antes de que naciera, una noción que volvió a repetir ahora en la capital cubana.
El comentario también resta importancia al ofrecimiento del mandatario de hacer las paces. “¿Cuál es la rama de olivo?, ¿dónde está la rosa blanca (una mención a un poema del héroe independentista José Martí con que el presidente inició el discurso)? Obama ha abierto un camino que se inicia con el restablecimiento de relaciones, y que pasa por muchas disposiciones ejecutivas antes de que el Congreso se disponga a cancelar las leyes del bloqueo. En ese camino, todavía puede hacer mucho más”, enfatiza el comentario, al parecer ajeno a las últimas decisiones ejecutivas, previas al viaje, que prácticamente liberaron los viajes, las inversiones y el uso del dólar, con lo cual Cuba tendría un acceso mucho más amplio al mercado mundial.
Aunque el discurso de Obama a los cubanos fue trasmitido íntegramente por la televisión local, tanto Granma como Juventud Rebelde publicaron versiones diferentes de las palabras presidenciales donde lo que más se destaca es la omisión a las referencias y elogios que el mandatario hizo al exilio cubano y que, al menos en una ocasión, fue aplaudido por ello.
Pero Granma lo explicó: “El modelo de sociedad al que aspiramos, no es la corrupta Miami, como propone Obama con insólita candidez”.
Publicado en Diario Las Américas 3.24.2016
©Rui Ferreira 2016
lunes, marzo 21
“¿Qué bolá Cuba?": Obama está decidido a cambiar la historia
Para Obama el viaje es la esencia de su legado diplomático, también una forma de aproximarse a los demás países latinoamericanos que suelen seguir el faro de La Habana. Algunos creen que es una novedad de los últimos dos años.
MIAMI.-RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe
Especial
@ruiefe
Bajo un pertinaz aguacero, el presidente estadounidense Barack Obama desembarcó en La Habana en un viaje histórico llamado a consolidar el deshielo iniciado entre los dos países a fines del año 2014. Es la primera visita de un mandatario del poderoso vecino del Norte desde que en 1928 el entonces presidente Calvin Coolidge ingresó a la rada habanera a bordo de un acorazado.
“¿Qué bolá Cuba? Acabo de aterrizar aquí, y deseoso de encontrarme y escuchar directamente al pueblo cubano”, fueron las primeras palabras del mandatario expresadas a través de su cuenta en Twitter.
El avión presidencial, Air Force One, tocó tierra en el Aeropuerto Internacional José Martí a las 4:19 de la tarde, donde Obama fue recibido por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez; la directora del Departamento de América del Norte de la cancillería, Josefina Vidal, y los jefes de las misiones diplomáticas de los dos países, Jeffrey DeLaurentis y José Ramón Cabañas.
El gobernante Raúl Castro no estuvo presente en el recibimiento, un gesto que según fuentes en la capital cubana, pretende enviar un mensaje de que aunque la visita es importante las relaciones todavía no están totalmente normalizadas. La Habana sigue reclamando el fin del embargo económico y la devolución de la Base Naval de Guantánamo.
Obama, acompañado de la primera dama Michelle Obama sus dos hijas y la suegra, descendió del aparato cubriéndose con un paraguas, saludó al pequeño comité de recepción y abordó la limusina presidencial, también conocida como “la bestia”. Mientras esto ocurría, por la parte trasera del Air Force One desembarcó el resto de la delegación estadounidense, con el secretario de Estado John Kerry, la líder demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi, la asesora presidencial Valerie Jarret y un grupo de congresistas y senadores de ambos partidos.
Enseguida la comitiva presidencial, compuesta por 28 camionetas, siete de las cuales blindadas, puso rumbo al Hotel Meliá, en el Malecón Habanero donde Obama tuvo oportunidad de saludar al personal diplomático allí presente. Tras los saludos, el mandatario realizó una breve visita a La Habana Vieja, bajo la conducción del historiador de la ciudad, Eusebio Leal, y se detuvo en la Catedral de La Habana a saludar al cardenal Jaime Ortega y Alamino, uno de los artífices del deshielo entre los dos países.
Al reunirse con el personal diplomático, Obama pronunció un breve discurso. “En 1928 el presidente Coolidge vino en un acorazado y tardó tres días. A mí me tomó apenas tres horas”, dijo el mandatario. “Tener una embajada de EEUU significa que vamos a poder impulsar mejor nuestros valores, nuestro intereses y entender mejor las preocupaciones del pueblo cubano. Esta es una visita histórica y una oportunidad histórica”, enfatizó.
Obama, quien permanecerá en la isla hasta el martes por la tarde, desembarcó en La Habana con una idea muy precisa: acabar de una vez por todas con la animosidad entre los dos gobiernos y extender un puente de plata a su viejo adversario sin obviar las diferencias políticas y críticas a la sociedad socialista cubana, como las violaciones de derechos humanos.
De hecho esa ha sido una de las condiciones desde que en diciembre el mandatario manifestó sus intenciones de viajar a la isla. “Voy con el presupuesto de que puedo hablar con quien quiera”, dijo en ese entonces.
Para Obama el viaje es la esencia de su legado diplomático, también una forma de aproximarse a los demás países latinoamericanos que suele seguir el faro de La Habana. Algunos creen que es una novedad de los últimos dos años pero lo cierto es que cuando de su visita a Miami el año 2008, siendo aún un candidato a la presidencia, el mandatario se comprometió a resolver este último conflicto de la Guerra Fría.
El viaje presidencial también es una forma de resaltar los nuevos tiempos y, a la vez, hacer ver que la nueva dinámica bilateral es irreversible.
Su plan es ampliar la influencia de Washington en la isla, llegar directamente al pueblo cubano y participar en el desarrollo de la sociedad empresarial privada, aún bastante angosta. “Cuanto más los empresarios estadounidenses se compenetren allí, cuanta más gente viaje allí y los cubanoamericanos pueden comunicarse ampliamente con sus familiares, que en algunos casos no se han visto en décadas, más fácilmente vamos a ver los cambios que todos aspiramos”, indicó Obama recientemente la cadena CNN en español.
Horas antes de la llegada, un grupo de manifestantes progubernamentales cercó a unas 50 integrantes de una de las facciones de las Damas de Blanco y otros opositores en las inmediaciones de la Iglesia de Santa Rita, en Miramar. Los opositores fueron arrestados y liberados horas después. De todos modos, antes del incidente, la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, declaró a la agencia española EFE, que la agrupación desea que Obama “dé un mensaje bien claro de apoyo al pueblo de Cuba, dado que siempre los Estados Unidos han querido el bien y la democracia en la isla”.
También, “queremos que le exija al Gobierno cubano la libertad inmediata para todos los presos políticos, una amnistía general y que cese la violencia policial”, enfatizó Soler, quien agregó que piensa explicarle al mandatario que su visita no cambiará “para nada” la situación de derechos humanos en la isla.
Publicado el 3.21.2016 en Diario Las Americas.
©Rui Ferreira 2016
sábado, marzo 19
Esperando a Obama en La Habana con los brazos abiertos
El mandatario estadounidense asegura que apostará por empoderar al pueblo cubano para que salga adelante y logre redefinir el futuro del país tras 57 años de absolutismo.
RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe
Especial
@ruiefe
Obama tenía planeado llegar a La Habana el lunes, pero adelantó el viaje para el domingo y resulta que este domingo no es un domingo cualquiera. Será Domingo de Ramos, el inicio de la Semana Santa, y no es por gusto que hay en La Habana quien piense que no es casualidad que del aeropuerto el Presidente vaya directo a la catedral de la capital cubana.
“Mucha gente piensa que es Jesús entrando en Jerusalén, que va a resolver todos los problemas de Cuba”, dice a DIARIO LAS AMÉRICAS, Enrique López Oliva, profesor de Historia de las Religiones de la Universidad de La Habana.
Coincidencias aparte, este es un viaje lleno de expectativas que solamente superan, quizá, el que en los tiempos de la Perestroika soviética realizó el expresidente Mijaíl Gorbachov como portador de profundas diferencias con el Gobierno de la isla.
Obama arriba tras un sorpresivo y rápido proceso de deshielo, teniendo en cuenta la tensión existente entre los dos países durante 54 años, que condujo a la reanudación de las relaciones diplomáticas a nivel de embajador y ha iniciado un proceso de normalización el cual, entre otras cosas, llevó al anuncio la semana pasada del levantamiento de más restricciones económicas y la liberalización de los viajes a la isla para los ciudadanos estadounidenses. Muchos analistas estiman que todo esto deja al embargo económico de Washington a la isla prácticamente encuero.
Tan pronto el Air Force One aterrice en el aeropuerto José Martí a las cinco de la tarde, Obama se dirigirá directamente a la Catedral de La Habana a saludar al cardenal Jaime Ortega y Alamino, arzobispo de la Arquidiócesis de La Habana, quien, según el asesor de seguridad nacional, Ben Rhodes, jugó un papel de mediador entre los dos gobiernos, durante las negociaciones secretas del año 2014.
“También queremos aprovechar la oportunidad para dejar claro el rol importante que la Iglesia católica tiene en la vida del pueblo cubano y en fortalecimiento de las relaciones entre los dos países”, dijo Rhodes, el miércoles pasado.
De hecho, el viaje pretende llegar a todos los estamentos de la sociedad cubana, no solo al Gobierno. Dedicado el lunes a las actividades protocolarias y conversaciones entre ambos gobiernos, el martes es el día clave en que el mandatario estadounidense intentará intercambiar con la sociedad civil cubana, o sea, hablará con la oposición al Gobierno, a donde han sido invitados rostros conocidos como la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, la bloguera Yoanis Sánchez, y el social demócrata Manuel Cuesta Morua, entre otros.
Como el Gobierno cubano entiende desde hace muchos años como ‘sociedad civil’ a las organizaciones no gubernamentales que gravitan a su alrededor, el mandatario también se reunirá con ellas. Es una forma que Obama tendrá de ver “una nación enfrascada en su desarrollo económico y social, en el mejoramiento del bienestar y la garantía de la completa dignidad de sus ciudadanos”, comentó el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla.
Sin embargo, el momento político cumbre de la visita es el discurso al país el martes por la mañana. El Gobierno cubano ha dispuesto el Gran Teatro de La Habana para la ocasión, reinaugurado en enero, y asegurado su transmisión en la televisión estatal. Así, “cada uno se hará su opinión”, explicó Rodríguez Parrilla.
En el discurso, al cual las autoridades cubanas no han tenido acceso previo, según informan las autoridades estadounidenses, se espera que el mandatario estadounidense ofrezca su visión sobre los desencuentros entre los dos países, desde mediados del siglo pasado, y lo que espera del futuro.
“Será un discurso dirigido al pueblo cubano. Y tengamos en cuenta que cuando se dice esto, se incluye a los cubanos que viven en la isla pero también la comunidad cubanoamericana”, o sea, el exilio cubano, enfatizó Rhodes.
El viaje de Obama a Cuba es el primero de un mandatario estadounidense en casi 90 años, cuando el presidente Calvin Coolidge se apareció a bordo de un acorazado en la bahía habanera para acudir a la Conferencia Panamericana y saludar a su homólogo Gerardo Machado. Y, por supuesto, tiene una transcendencia mayor. Es una oportunidad inédita en más de 50 años de “identificar nuevos pasos que pudieran darse (…) como contribución al proceso de mejoría de las relaciones bilaterales”, dijo el canciller cubano el jueves.
Deseos, obstáculos y perspectivas
Cuando el 17 de diciembre de 2014 el presidente Barack Obama anunció el inicio del deshielo, dejó sentado que el principal interés de Estados Unidos, en términos de sociedad cubana, era llegar y desarrollar al incipiente sector privado.
Y Obama reafirmó, en una carta que envió a las Damas de Blanco la semana pasada, "entiendo a cabalidad los obstáculos que los cubanos de a pie confrontan para ejercer sus derechos" y "tal y como he hecho en el pasado, abordaré directamente estos temas con el presidente Castro".
Este lunes, el mandatario tendrá la oportunidad de conversar con decenas de nuevos empresarios cubanos que han creado sus propios negocios, desarrollado cooperativas o servicios públicos, para abordar las posibilidades de incluirlos en el intercambio comercial que se avecina entre los dos países.
En ese encuentro Obama pretende escuchar ideas sobre cómo Estados Unidos puede ser más proactivo en los esfuerzos de ayuda al incipiente sector privado.
“El Presidente hará algunos comentarios y participará en un debate con esos emprendedores para escuchar sobre su trabajo. Tengamos en cuenta que éste es un sector de la economía y la sociedad cubana extremadamente prometedor y clave en la mejoría de la calidad de vida del pueblo cubano. Y más amplio aún, la apertura comercial entre los dos países le da una oportunidad sustancial de desarrollo a este sector, no solo en oportunidades de negocios en Estados Unidos, sino en la entrega de más recursos al pueblo cubano”, enfatizó el asesor nacional de seguridad, Ben Rhodes.
Publicado en Diario Las Americas el 3.19.2016
©Rui Ferreira 2016
La visita de Obama es vista en Cuba entre esperanzas e incertidumbres
En la calle no todo está claro. La gente está especulando mucho sobre lo que pueda suceder. Algunos cubanos esperan un levantamiento del embargo económico y otros piensan que Obama solo "vendría a reunirse con un dictador"
RUI FERREIRA
Especial
@ruiefe
Especial
@ruiefe
La visita del presidente Barack Obama a Cuba está siendo vista con una mezcla de esperanza pero a la vez con reluctancia: posturas encontradas resultantes de una cierta aprehensión motivada por la ausencia de grandes explicaciones por parte de las autoridades políticas del país.
Tras más de 55 años de enfrentamiento, el enrarecido ambiente de Guerra Fría se ha descongelado en menos de año y medio, desde que el 17 de diciembre del 2014 los dos países anunciaron la reanudación de relaciones diplomáticas a nivel de embajadores.
“(El presidente) Raúl Castro tiene que hacerlo, no dudo que lo haga. Hay que decir que Raúl ha mostrado en todo esto un mayor pragmatismo que su hermano”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor universitario Enrique López Oliva, al destacar la necesidad de que la población sea informada de las interioridades y el significado político de la visita, como en 1997 lo hizo el entonces líder cubano Fidel Castro cuando la visita del papa Juan Pablo II.
Tal como ha sucedido durante todo el proceso del deshielo, los cubanos no se enteraron del anuncio de la visita en Washington por la prensa local en la mañana de este jueves, sino a través de las trasmisiones de la cadena de televisión TeleSur y el sitio web (oficial) Cubadebate. Es previsible que se enteren en los noticieros nocturnos cuando estos confirmen la visita y, quizá, difundan la rueda de prensa de la directora de Norteamérica de la cancillería local, Josefina Vidal.
“El presidente Obama cuando visite a Cuba va a ser tratado con todo respeto y toda consideración. (…) Va a ser una oportunidad importante para que él pueda tener una aproximación directa a la realidad cubana y a todo lo que hemos estado haciendo en los últimos años en nuestro país como resultado de decisiones soberanas del Gobierno de Cuba, a las cuales ha contribuido la población cubana, precisamente, para realizar las transformaciones que sean necesarias en nuestro país, dirigidas (…) a la mejoría del bienestar de la población cubana”, enfatizó la funcionaria al destacar que el dialogo entre los dos países en materia de derechos humanos es parte de los esfuerzos de una nueva relación.
Pero en la calle no todo está claro. Según aseguraron varias fuentes en la isla a DIARIO LAS AMÉRICAS, aunque la visita de Obama es vista como una especie de solución a todos los problemas que agobian a la población, con alguna esperanza, lo cierto es que existe desorientación. “La situación económica está muy difícil, los alimentos, el costo de vida, todo es cada vez más caro. La gente está especulando mucho sobre lo que pueda venir a suceder”, explicó una de las fuentes.
Desde diciembre del 2014 se ha especulado sobre una posible visita del mandatario estadounidense a la isla y, de inmediato, muchos cubanos la asociaron a un levantamiento inmediato, o por lo menos a corto plazo, del embargo económico. La gente, según constató DIARIO LAS AMÉRICAS a fines del año pasado, pese a los 55 años de enemistad oficial con el poderoso vecino del norte, sigue manteniendo una cierta admiración por Estados Unidos en parte, sin duda, por la proximidad geográfica y la fuerte presencia cubana en el sur de Florida.
“Si esto no mejora nuestra vida no sé qué es lo que la va a mejorar. Los salarios son muy bajos, hace falta abrir ya el comercio, los cubanos esperamos mucho de eso”, explicó otra fuente, quien enfatizó a la vez que el incremento de las visitas de estadounidenses al país ha disparado esas esperanzas de mejoría en lo cotidiano.
Esa esperanza también es compartida por el campo opositor, aunque las reacciones por la visita de Obama al país, el 21 y 22 de marzo, no son unánimes. Hay división, constató la agencia de noticias EFE.
Aunque líderes de tres grupos opositores coincidieron en sus deseos de que Washington siga apoyando los esfuerzos de los activistas cubanos por la “democratización de la sociedad”, no todos miran la visita con agrado e, incluso, han colocado algunas condiciones para encontrarse con el mandatario, como éste desea.
Es el caso de la líder de uno de los subgrupos en los que han quedado divididas las Damas de Blanco, Berta Soler, quien pidió a Obama que “piense bien” su visita, puesto que vendría a reunirse con “un dictador” en un país donde no “ve avances” en el tema de derechos humanos.
Para Soler, los puntos clave necesarios para que tenga lugar un encuentro “formal” con el mandatario es que Obama pida públicamente una amnistía para los presos políticos y el cese de la violencia contra los activistas.
A su vez, según EFE, el expreso político José Daniel Ferrer, que lidera la Unión Patriótica de Cuba, ve como “muy positiva” la visita de Obama y garantizó que su grupo le dedicará la “más cordial de las bienvenidas” en nombre de los “cientos de personas que en el país luchan pacíficamente por la democracia”. En su opinión, los cubanos “respetan y admiran” al presidente norteamericano, y advirtió que “las campañas antiestadounidenses del Gobierno cubano no han logrado su cometido en el pueblo”.
Una opinión parecida a la de Manuel Cuesta Morúa, del Partido Arco Progresista de Cuba, quien insistió en que si Obama decide reunirse con representantes de la disidencia enviaría “un mensaje claro” de apoyo y reafirmaría la posición de su país a favor del respeto a las libertades fundamentales y la democracia.
Es que, “esta visita va a demostrar también la enorme popularidad que Obama tiene en Cuba, mucho mayor, con distancia, que la de muchos dirigentes de la isla”, advirtió.
Publicado en Diario Las Americas el 3.19.2016
©Rui Ferreira 2016
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