viernes, noviembre 28

Sobre los perdones presidenciales

Este es un tema polémico y por eso lo traigo acá. El activista de derechos humanos, Oscar Peña, ha planteado en una carta pública al presidente Bush, que al final de su mandato perdone tanto a los exiliados cubanos que cumplen condenas en cárceles estadounidenses por asesinato o porte ilegal de armas como a los cinco que fueron sentenciados por actuar como agentes extranjeros, a favor de La Habana.

La idea no es nueva, de hecho se había barajado antes. Pero lo que llama la atención es que el pedido de perdón se afinca en argumentos más afines a un bando que a otro. El pedido de liberación de los cinco surge más como una muletilla para amparar el primer pedido. Júzguenlo ustedes. Pero creo que va a ser muy difícil, sino imposible cumplirlo. En el caso de Arocena, como uno de los muertos era diplomático ante Naciones Unidas, había que pedir al organismo que se hiciera de la vista gorda. Pero en general, no veo a un presidente perdonar asesinatos y espionaje. Pero es un intento, el de Oscar. A continuación su texto:

Reciba presidente de un refugiado cubano activista de derechos civiles los más sinceros saludos. Recuerdo siempre con admiración y respeto el discurso suyo en su primera toma de posesión, cuando planteo que iba a ejecutar en su mandato una política de más atención a los problemas internos del país que a los externos que provocan otras naciones y comunico de sus planes de retirar tropas norteamericanas que estaban en diferentes puntos del mundo. Fue por ello que sufrí doblemente los salvajes actos de terrorismo del 9-11 contra este gran país, porque también se rompieron sus planes y aspiraciones forzándolo a enfrentar el criminal terrorismo internacional. Y para agravar mas su presidencia, también ha coincidido con uno de esos naturales ciclos de bajas de la economía. Sus intenciones eran buenas, pero surgieron los graves imprevistos de la vida. Roguemos a la historia tenga en cuenta sus circunstancias.

Es un placer acometer este atrevimiento de dirigirme a usted Presidente, y como estoy obligado por respeto a su tiempo, debo explicarle la causa de estas líneas: presentarle un Pedido de Perdones a la hora de entregar la Casa Blanca. Mi suplica no se trata de una solicitud personal, ni de un familiar mío, o de campaña política, es sobre algo de mas edificación social. Soy de la opinión que una resolución final de perdón suya a cubanos condenados por terrorismo –del régimen de Fidel Castro y de su oposición – fijaría ante el mundo, pero sobretodo, ante mí confundida Cuba, la generosidad de su país sin dejar de estar nunca contra esos crímenes. Usted lo ha expresado con precisión: “nadie puede justificar los actos terroristas de ninguna ideología o persona”. Su país Presidente, tiene una moral muy alta, no persiste en los errores, si ayer apoyo a violentos contrarios al régimen castrista, hace mucho tiempo ha rectificado y ya no lo hacen. Ustedes se han ganado el respeto del mundo.

Nuestros graves errores políticos como pueblo cubano son todavía una permanente enfermedad sin superar. Ha existido silencio dentro de toda Cuba y en el exilio de hechos criminales y de terrorismo. Dentro de Cuba los militares, dirigentes, diputados y el pueblo han callado los horrorosos crímenes y abusos del régimen de Fidel Castro. Ha faltado el valor en Cuba para pararse y expresar que se está en contra de crímenes como las condenas de adversarios mas largas que las de Nelson Mándela, del derribo de avionetas civiles, del hundimiento de barcos llenos de niños y mujeres, del fusilamiento de militares que cumplían órdenes, o de jóvenes por solo intentar irse del país, por llevar cubanos obligados a morir a guerras ajenas, de aplastar la iniciativa mercantil del pueblo metiendo presos a campesinos y artesanos, de usar métodos mafiosos para obligar a sus opositores cívicos abandonar el país, de ejercitar abusivamente por casi medio siglo el poder absoluto. También el Miami cubano ha cometido la grave falta de callar ante los crímenes y las acciones terroristas de esta parte. Los exiliados tampoco han sabido estar a la altura de las circunstancias y tomar distancia del crimen y el terrorismo de algunos de los de ellos. Hasta hoy nos ha faltado -dentro y fuera del país- cultura política, modernidad, vergüenza, dignidad y valor para condenar los actos terroristas de las dos partes.

Por todo lo anterior Sr. Presidente, le ruego me permita transformarme hoy ante usted en un abogado de los cubanos presos en Estados Unidos correctamente sancionados por terroristas. Aunque es imposible justificar todo el daño que han hecho esos cubanos encarcelados en los Estados Unidos -opositores al régimen de Castro o partidarios de él- si le puedo asegurar que los mas avanzados de edad son víctimas de su tiempo histórico, de esa mala formación política recibida en la convulsa historia nacional de Cuba antes de 1959 donde todo se resolvía por la violencia, y los mas jóvenes que representan al régimen de la Habana son también víctimas y resultado de la barbarie estalinista cubana después de 1959, de esa ideología despiadada que creó en sus partidarios sentimientos animales. Ambos bandos fueron terroristas pensando que actuaban en defensa de ideales. Esto no justifica ni con mucho sus deplorables acciones, pero al menos nos ayuda a entenderlos. El dilema de la violencia es uno de los graves problemas de nuestro país, es una debilidad cívica en nuestra anatomía, y es un desafió y un reto a superar que tienen por delante las ultimas generaciones y las futuras de acabar de enterrar el hacha de la guerra y el terrorismo de todas las partes. Los cubanos tenemos que alcanzar ser una sociedad como la de los Estados Unidos y otras naciones civilizadas que sepa convivir con el arcoíris político, el consenso, balance, las ideas y razones. Un país donde se quiera vivir y no abandonar. Estamos esperanzados en ello.

Por favor ¡Escúcheme Presidente George Bush! Le propongo su más pedagógica lección de bondad y comprensión hacia el pueblo cubano: perdone nuestros brutales métodos de violencia y terrorismo en su país. Trace usted una raya, critique duramente las salvajes acciones de cubanos de ambos bandos encauzados y presos acertadamente por muchos años en los Estados Unidos, y bajo el compromiso de ellos y la vigilancia del pueblo cubano de ambas orillas, logremos que esas acciones terroristas no se repitan nunca más ni aquí, ni en Cuba. Le pido presidente George Bush su perdón presidencial para los cubanos Eduardo Arocena, Luís Posada Carriles, Santiago Álvarez, Osvaldo Mitad y los Cinco presos del régimen de Cuba.

Técnicamente quizás ninguno merezca la libertad por los horrorosos crímenes que cometieron, pero una critica publica a sus acciones y un perdón suyo -después de cumplir muchos años- sería un gesto noble y de enseñanza de su país hacia el nuestro sobre lo que no se debe hacer, también su acción puede ser la pagina final de un largo y feo capítulo de violencia y terrorismo de la historia cubana.

Lic. Oscar Peña
Activista Cubano de Derechos Humanos

8 comentarios:

  1. Como bien señalas, Rui, es muy evidente la artimaña de mezclar agua y aceite, pero lo asqueante es el nivel de guataquería del suscribiente.Ni en mi instituto he visto rogar así a pacientes enfrentados a la soga líquida o a la pomada que aprieta. Tok

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  2. Yo como dice Rui, no veo a un presidente perdonar asesinatos y espionaje. Pero es un intento y por algun lado hay que comenzar. Creo que ya es hora despues de 50 anos , de comenzar a derribar "cercas" aca y alla. O por lo menos hablar del tema.

    Si seguimos en las mismas, jamas el "asunto" Cuba tendra solucion y seremos un pueblo sin futuro y lleno de odios. Por algun lado se comienza y asi se debe demostrar que Cuba necesita de mucho perdon para caminar hacia ese futuro.

    Siendo Oscar un Cubano de a "pie" que se rompe el lomo trajando a diario en Miami como cualquiera de nosotros, no veo ninguna "maquiavelica" intencion, ni artimana " diabolica" en su peticion.

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  3. Para mi el comentario de Peña, del que me considero un lector fanático, peca doblemente. Yo no creo que esta es hora de darle al régimen de Cuba contenido para un nuevo soneto político. Quizás Peña cuando escribe así piensa que neutraliza a todos los bandos sin darse cuenta que harían fiesta en la Habana los represores del pueblo. El resultado sería el siguiente:
    1- Fiesta nacional en Cuba porque el "pueblo revolucionario" con su reclamo logró la liberación de los "héroes".
    2- Un nuevo repudio al "genocida" Bush por haber tenido que para liberar a los "héroes" liberar también a un connotado "terrorista" de la mafia cubanoamericana.
    En otras palabras el licenciado Peña no creo que aquilató las posibles consecuencias de que su mensaje sea escuchado. Creo que si lo hubiera hecho nunca hubiera publicado dicho artículo. Por otra parte no creo que el Presidente saliente quiera complicarse en este sinuoso tema.

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  4. la carta ni siquiera llegó al correo en washington.

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  5. Bueno, de acuerdo con lo que dice Remigio.

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  6. Oscar en una persona llena de buenas intenciones. La idea no es descabellada como argumento para aliviar el conflicto pero ¿estarían de acuerdo los hijos, madres y viudas de las víctimas ocasionadas por Arosena? Hay que preguntarle a ellos primero.

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  7. Sres:

    El dejar de hacer algo porque el que diran o haran en Cuba no es buena forma de pensar ni actuar.

    El mismo cuento de NO votar por Obama porque le gusta a Castro o Chavez. Eso no es sentido comun.

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  8. nuestro pais es una gran paradoja,de los dos lados es dificil,claro q de alla mas pero tenemos q darle solucion a este problema,sera q con la muerte de guarapo se abra el camino del pais,ojala pq ya se fue medio siglo

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