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sábado, marzo 26

Obama deja esperanza entre los negros cubanos

RUI FERREIRA
Enviado especial
@ruiefe
LA HABANA - Cuatro días después de la visita de Barack Obama, su paso por la capital cubana todavía sigue dando de qué hablar. El presidente de EEUU despertó esperanza en la población de raza negra y los mestizos de sociedad cubana.
Si bien la gira ha servido para sacar a flote, de una manera inusual y bastante agresiva, las diferencias dentro del estamento gubernamental, por otro ha escarbado en el orgullo de los negros cubanos que miran todo esto como una pequeña victoria hace mucho anhelada.
“El pueblo cubano es profundamente negro y admira a los negros que triunfan”, explica el analista y periodista Ariel Larramendi, quien junto a varios amigos aprovechó estos días en improvisadas tertulias, para dar rienda suelta a su satisfacción.
Un grupo de personas juega dominó en una calle en La Habana. (EFE)
Desde que llegó a la Casa Blanca en enero del 2009, Obama siempre fue bien visto entre la población de la isla por su facilidad en comunicarse con las masas, carisma, pero, sobre todo, por el hecho de que fue el primer afroamericano en llegar a la presidencia de EEUU. Aunque en ese entonces fue recibido con cautela por el Gobierno, como era de esperarse dado el violento historial de hostilidad bilateral, a nivel popular fue visto como una especie de luz al final del túnel.
Desde entonces, su carrera política fue seguida con suma atención y en la población fue visto como la solución a los problemas, como no dejan de enfatizar muchos analistas. “La gente no sabía cómo pero siempre lo han visto [a Obama] como alguien que los puede ayudar. Esta visita ha llenado esas expectativas, ha escarbado mucho más en ese sentimiento, por eso las dos o tres manifestaciones espontáneas que se han visto en estos días, algo absolutamente inédito en Cuba”, explica Larramendi.
Para la población negra cubana esta percepción es más intensa porque desde hace décadas se sienten abandonados por una diáspora profundamente blanca, y que desde los albores de la crisis económica de la década de los 90 del siglo pasado, no tuvieran grandes posibilidades de capear el temporal. “Si no tengo familia afuera, ¿qué hago? ¡Nada! No tengo nada de eso. Aquí la mayoría de nosotros [los negros] no tiene familia fuera del país que nos pueda ayudar, estamos jodidos. ¡Jodidos!”, se desahogaba en diciembre pasado Antonio, sentado en el portal de su casa en el popular barrio de Centro Habana, uno de los más deteriorados de la ciudad.
La vista de Obama, explica Larramendi, tiene la virtud de haber cambiado en la percepción popular la imagen antológica de los estadounidenses en la isla. “Durante muchos años los americanos venían acá y eran los mandamás. A los cubanos que no nos digan que nos van a  aplastar porque saltamos”, explica. Y la presencia del mandatario estadounidense no fue vista de ningún modo como una forma de aplastar el sentimiento popular y la dignidad del país que, por estos días, mucha de la prensa oficial ha insistido en destacar.
“El tipo nos dijo todo lo que quiso y fue leal. Hay diferencias pero él las supo exponer. La gente lo entendió, le gustó. Habló claro. Hasta Raúl (Castro) lo aplaudió. En mi cuadra todo el mundo vio el discurso”, dijo Julio, otro de los tertulianos.
Como también se concentraron en las calles para verlo pasar y la enorme caravana que lo acompañó. “A la gente le gustó mucho que viniera con la familia. Con la mujer, las hijas y la suegra, con todo lo que nosotros odiamos a las suegras”, se ríe Larramendi. “Ah, enfatiza, y la mujer estaba muy buena”.
Pero piropos aparte, el periplo también ha sido visto como una forma de enterrar el hacha de la guerra. “La gente quiere descansar de esta lucha. Lo bueno de Obama es que parece que ha terminado el enfrentamiento sin subordinación. De otro modo no había arreglo. De ninguna manera. Frente a frente, como iguales y con respeto”, enfatizó el periodista cubano.
Para los negros cubanos, han afianzado varias fuentes, a partir de ahora se les pueden abrir muchas puertas, al menos esa es la esperanza. La apertura mutua tiene todas las posibilidades de mejorar la calidad de vida de ese estamento de la sociedad cubana. Se espera que las inversiones de Estados Unidos, aún por reglamentar por la parte de Washington porque existe por medio un embargo económico, puedan traer un aumento en las fuentes de empleo, sea en la construcción, servicios o unidades fabriles. También una mayor posibilidad de viajar al exterior, con Estados Unidos como el objetivo principal, y contribuir a la economía familiar con las remesas. “Hay esperanza pero sobre todo, un respiro. Ojalá no nos defraude, porque nunca nadie se imaginó un negro en la Casa Blanca y mucho menos viajando acá”, precisó Julio.
Publicado en Diário Ls Américas el 3.26.2016
©Rui Ferreira 2016

miércoles, marzo 23

Obama a Castro: “No le tema a EEUU ni a las voces del pueblo”

En un momento climático del discurso, Obama afirmó: “Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de expresar sus opiniones sin miedo, de organizarse, criticar al Gobierno y protestar pacíficamente en un Estado de derecho"



El presidente Barack Obama abogó por no tener miedo al cambio. (EFE)
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El presidente Barack Obama abogó por no tener miedo al cambio. (EFE)













RUI FERREIRA
Enviado Especial
LA HABANA - Barack Obama dijo al pueblo cubano, delante del gobernante Raúl Castro y la plana mayor de su Gobierno, que Estados Unidos y Cuba están destinados inexorablemente a entenderse y a trabajar en conjunto por un cambio más profundo en la isla.
Y en ese cambio deben participar los cubanos de las dos orillas del Estrecho de Florida, sin quienes una reconciliación nacional es imposible. “Los hijos y nietos de la revolución, los hijos y nietos del exilio son fundamentales en la reconciliación”, sentenció el mandatario en un discurso al país pronunciado en el Gran Teatro de La Habana.
No es común que un presidente de Estados Unidos se refiera al proceso político cubano como “revolución”, pero Obama mencionó la palabra varias veces durante su alocución, arrancando frenéticos aplausos de la audiencia.
“A pesar de adversarios, nuestros pueblos tienen mucho en común. Nos unen el patriotismo, el orgullo, un fuerte compromiso con la educación”, explicó Obama, al abogar por el acceso irrestricto de los cubanos a la internet como puerta de entrada hacia el mundo moderno, actual y desarrollado.
"Usted no necesita temer una amenaza de Estados Unidos", le dijo Obama al gobernante cubano y acto seguido añadió que tampoco debía "temer a las voces diferentes del pueblo y a sus posibilidades de reunirse, de hablar, de votar".
En un momento climático del discurso, Obama afirmó: “Déjenme decirles lo que pienso honestamente. Puede que no estén de acuerdo conmigo y no puedo forzarlos a estar de acuerdo conmigo. Yo creo que cada individuo debe tener los mismos derechos ante la ley. Cada niño debe tener la dignidad que viene con la salud, la educación, un plato de comida sobre la mesa y una vivienda”.
Y continuó: “Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de expresar sus opiniones sin miedo, de organizarse, criticar al Gobierno y protestar pacíficamente en un Estado de derecho donde no deben existir las detenciones arbitrarias. Creo que cada persona debe tener la libertad de practicar su religión pacíficamente y de forma pública. También creo que los votantes deben elegir a sus gobernantes en elecciones libres y democráticas”.
“Esos derechos humanos son universales”, subrayó.
“Vine aquí para enterrar los últimos vestigios de la Guerra Fría, nuestros dos pueblos son hermanos”, dijo Obama, quien recordó sus llamados al levantamiento del embargo que “hiere a los cubanos”.
Es más, subrayó, el fin del embargo “es un paso para los que quieren invertir y trabajar en Cuba”.
Y también mencionó que si el embargo se suspende, hay muchas cosas que debe hacer el pueblo de Cuba para cambiar y mejorar su nación.
El mandatario, aprovechó la oportunidad para explicar a la audiencia el diseño básico de la sociedad estadounidense y de cómo su estructura ha traído el desarrollo. “Somos una sociedad multifacética, abierta, donde existe el estado de derecho del individuo”, que puede ser un ejemplo para Cuba en materia de “derechos individuales”.
“Quiero decir que, estando en mi casa, puedo decir que no voy a resolver todos los problemas del mundo, pero si resuelvo los que existen en mi pequeño territorio afecto todo lo que me rodea”, enfatizó el presidente, quien se presentó solo en un escenario sobrio, donde se destacaban las enseñas de los dos países y el símbolo presidencial en el podio.
Es por ello, subrayó Obama, que el proceso de normalización de relaciones entre los dos países tendría una consecuencia directa en los cambios. El mandatario no lo dijo específicamente, pero a juzgar por sus palabras y la reacción de Raúl Castro, parece que los dos hombres han logrado establecer una relación de proximidad y comprensión, como suele decir el lenguaje oficial cubano. “No tenemos que tener miedo a los cambios”, sentenció Obama.
“Nuestro secreto no está en copiar sino en innovar”, indicó el mandatario, admitiendo las diferencias entre las dos sociedades y destacando que no es un problema para los intercambios. “La economía sostenible del siglo XXI pasa por el intercambio de ideas. Sé que son temas sensibles [en Cuba] viniendo de un presidente de Estados Unidos”, subrayó.
Para Obama, su país, “no tiene la capacidad de imponer cambios en Cuba, [porque] el cambio tiene que venir de dentro del pueblo” teniendo en cuenta que “la libertad es la capacidad interior de las personas”.
“Las libertades generaron el cambio en EEUU y la democracia es la forma de resolver los problemas. ¿Quién les diría que tenemos unas elecciones a las cuales se han presentado una mujer y un socialista demócrata? Eso les da una idea de nuestra democracia”, puntualizó el mandatario.
Obama explicó a la audiencia algunas interioridades del exilio cubano, un estamento que definió como hijo del dolor y la tragedia. Aun así, son personas que “aman a Cuba y que genuinamente siguen considerando que este es su verdadero país. Para ellos no se trata de política sino de familia. Por ello son importantes el regreso y la reconciliación. Reconozco el talento de los cubanos en Estados Unidos”.
Luego añadió: “Todo esto toma tiempo, la reconciliación pasa por varias etapas”, que pasan por “escuchar” y “si se logra eso habrá más posibilidades. Llegó el momento de la reconciliación, del futuro conjunto y, como amigos, como familia. Sí se puede hacer muchas cosas”, agregó esas últimas palabras en español.
En los primeros instantes, tras el discurso, que fue transmitido por la televisión nacional en Cuba, la reacción fue inmediata, en un país donde todo el mundo con quien se habla admite que el mandatario es muy popular.
El viaje de Obama coincide con los preparativos del próximo congreso del Partido Comunista, el único oficialmente reconocido y en el poder, y es de esperar que sus palabras tengan una influencia en el cónclave.
“Esto, visto en las vísperas del congreso del partido es de gran importancia, va a influir enormemente”, aseguró el profesor universitario Enrique López Oliva.
Las palabras presidenciales, amén de representar un espaldarazo a cualquier intento de apertura cubana, coinciden con la aparente intención de Raúl Castro de darle paso a nuevas generaciones en los próximos años, por lo cual una reconciliación con Estados Unidos sería el paso previo, esencial, en lograr afianzar a la nueva ola dirigente en el poder.
“Creo que Obama entendió muy bien que el futuro de nuestro país, aunque no es dictado por Estados Unidos, pasa por una política de buena vecindad. Más que eso, por una colaboración que no tiene ya marcha atrás. Nadie lo diría hace unos años pero se ha hecho”, aseguró un periodista cubano.
Si Estados Unidos logra tener una mayor influencia en la isla, está por verse, pero lo cierto es que la popularidad de Obama se ha visto afianzada con este discurso, cuya filosofía más sólida ha sido un llamado al cambio generacional, algo que Raúl Castro ha repetido en los últimos años. Para sorpresa de muchos, el gobernante cubano aplaudió entusiasmado a su colega de Washington.
El recorrido de Kerry
Por su parte, el secretario de Estado John Kerry decidió visitar  el Capitolio nacional, ubicado en el corazón de La Habana y tras su visita decidió irse a pie desde el edificio hacia el cercano Parque Central, lo que desató que un grupo de unos cientos de personas le siguieran a gritos de “Obama, Obama, Kerry, Kerry”.
Publicado el 3.23.2016 en Diario Las Americas
© Rui Ferreira 2016

Obama se gana el cubano de pié

Hay quien asegura que si el presidente estadounidense optara por la jefatura en Cuba, ganaría la elección


Obama se gana al cubano de a pie
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El mandatario estadounidense saluda al público que acudió a escuchar sus palabras. (EFE)













RUI FERREIRA
Enviado Especial
LA HABANA - La enorme popularidad del presidente Obama es palpable aún sin salir del avión. El lunes por la tarde, mientras el avión de American Airlines se desplaza por la pista del aeropuerto José Martí, acabado de llegar de Miami, la gran mayoría de los pasajeros se volcaron hacia las ventanillas del lado derecho en busca de las alas del avión más conocidas del mundo.
“Mira mi’jo, es el avión de Obama”, decía orgullosa una madre cubanoamericana, apuntando hacia el Air Force One, estacionado frente a la Terminal 1, al lado de otro avión del Departamento de Estado. El muchacho no paraba de tomar fotografías con su celular. Luego, él y otros pasajeros, cuando se bajaron de la aeronave, siguieron haciendo lo mismo, tomando fotos, mientras se dirigían hacia la terminal.
Tan pronto salimos del aeropuerto,  se escuchan los comentarios. La gente le pregunta al visitante cómo se está viendo la visita de Obama a Cuba en el exterior. Están tan ávidos de noticias, que tropiezan en las preguntas. “¿Qué dice la gente en Miami? ¿Hay muchos protestando?”, preguntaron.
Pero lo más común es que todos parecen querer opinar sobre el viaje, muchas veces sin que se le pregunte. Es el caso de Mario, el taxista de una empresa gubernamental, soltó de pronto: “Obama es una bendición para Cuba, la gente cree que va a resolver nuestros problemas. Si lo logra o no, es otra cosa. Pero yo creo que nos puede ayudar”.
No hay carteles en la calle con la imagen del mandatario, exceptuando uno a un costado de la Catedral de La Habana, que ha sido difundido en la portada de muchos periódicos del mundo. Mientras tanto, la visita presidencial no ha seguido los cánones tradicionales. No hubo una recepción popular organizada por el Gobierno, a lo largo del recorrido por las avenidas adyacentes al aeropuerto, como en otros tiempos.
Pero la población se hizo presente. Cuentan muchos cubanos que centenares de personas, bajo un pertinaz aguacero, se concentraron sin que nadie los obligara a acudir a la avenida Rancho Boyeros esperando ver pasar la caravana presidencial. Se quedaron en ascuas.
No obstante, los dos grandes automóviles presidenciales, llamados “bestias”, fueron desviados por una ruta alternativa y llegaron al centro de la ciudad tras dar un enorme desvío por el anillo vial exterior del área urbana y la gente se quedó sin ver a Obama.
“Fue una frustración general. Cerraron todas las calles, el tráfico era un infierno y todo el mundo estaba ‘berreao’ [molesto]”, explicó el taxista.
Les quedó, cuanto mucho, verlo por televisión, cuando los informativos transmitieron las actividades oficiales y nada más que eso. No hubo imágenes de la gente coreando a Obama, cuando se fue a pasear con la familia por la Habana Vieja.
Publicado en Diario Las Americas el 3.23.2016
©Rui Ferreira 2016

domingo, marzo 20

Primeras declaraciones de Obama en Cuba


Obama aterriza en La Habana


El mandatario fue recibido en la escalerilla del aeropuerto por el ministro de Exteriores, Bruno Rodríguez, Josefina Vidal, la directora de EEUU de la cancillería local, el encargado de negocios de EEUU en La Habana, Jeffrey DeLaurentis y el embajador cubano en Washington, José Ramón Cabañas.






    Obama toca suelo cubano con el pie izquierdo. Y Michelle con el derecho.

lunes, febrero 22

Obama a Cuba: la “guerra” se ha acabado

El viaje en marzo de Barack Obama a Cuba es de aquel tipo de gestos políticos que todo presidente anhela en cualquier momento de su mandato. Richard Nixon lo tuvo en 1969 cuando fue a Beijing y en 1973 cuando desembarcó en Moscú. Después de todo, el viaje – y la normalización de relaciones – quedará para siempre como un legado del primer presidente afroamericano y no tiene ya marcha atrás.

Pero en este caso adquiere una dimensión particular porque Obama parece que ha querido dejar bien puntualizado que su visita debe ser el inicio de una profundización de los lazos bilaterales y para Estados Unidos es la evolución natural de una política de buena vecindad que el mandatario ha implantado, muy discretamente, desde que llegó a la Casa Blanca el año 2009. Primero México, después Centroamérica, El Caribe, Venezuela y el Cono Sur. Cuba era la última asignatura regional pendiente.

Pues, ¿qué busca Obama en La Habana? Varias cosas. En primer lugar, tranquilidad. Las relaciones modernas entre los dos países se han caracterizado siempre por una enemistad y retórica política, aunque no necesariamente por parte del pueblo. En estos casi 60 años de comunismo en la isla, el vecino del norte nunca han dejado de ser popular entre los cubanos, y esta visita – han dicho varios asesores de su entorno en los últimos días – es una forma de asegurar al Gobierno cubano de que Estados Unidos confía en su palabra para asumir los acuerdos alcanzados. Es también un modo de afianzar que Washington está dispuesto a facilitar la reconstrucción de la mayor isla del Caribe y quiere ser un protagonista de esa evolución.

Pero es también una forma de garantizar una relación pacífica con el resto del continente, la mayoría de cuyos gobiernos en los últimos 15 años tuvieron la tendencia de alinearse con la isla en contra de las políticas de Washington. Y, por carambola, al desembarcar en el aeropuerto José Martí estará mostrando de que la animosidad es cosa del pasado pero las críticas no han desaparecido.

Obama sabe bien que Cuba tiene un historial de irrespeto por los derechos humanos y por ello ha solicitado reunirse con la ‘sociedad civil’. Entiéndase que en este caso no se refiere a las llamadas organizaciones de masas que se mueven en la órbita del Gobierno, sino a los opositores. Fue, de hecho una de sus condiciones cuando en diciembre dio claramente a entender que quería viajar a Cuba. La duda es ¿con qué opositores se reunirá? ¿Quedarán de fuera aquellos que han criticado severamente la aproximación entre los dos países o estarán todos?

La reanudación de relaciones es, y quizá un punto importante que el mandatario quiere dejar claro, un cambio radical en el relacionamiento común. Ahora las cosas son de Estado a Estado y, de cierta forma, la oposición ha quedado en la cuerda floja. No es que el tema de los derechos humanos y políticos haya quedado apartado, sino que para Estados Unidos es más importante su influencia en la isla y en su futuro.

Al contrario de otros tipos de aproximaciones como esta, el viaje de Obama no es la antesala del desembarco de los empresarios e inversionistas, estos hace meses que están volando y iniciando contactos de negocios, sino la confirmación a las autoridades y al pueblo cubanos de que la administración no va a colocarles problemas. Hay cosas que aunque sean evidentes necesitan de un gesto público.

Pero el viaje de Obama también encierra otra valoración que el presidente como viejo activista social sabe que es capital. El viaje es, y no subliminalmente, la confirmación oficial de que la política de aislamiento de cinco décadas no ha dado resultado y quiere que el pueblo cubano entienda que esa es la percepción en Washington. Los cubanos y estadounidenses se conocen bien, de hecho nunca dejaron de conversar en público o privado, pero un viaje presidencial es la forma de sellar ese pacto. De reforzar esa percepción.

Un detalle interesante. Todavía no se conoce el programa de la visita. Pero se sabe que el mandatario quiere viajar a Santiago de Cuba y de ahí al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, una peregrinación que le entra directo a corazón de los cubanos. Las conversaciones con el presidente Raúl Castro y el Gobierno serán importantes pero esta visita no es para eso, sino para decirles a los cubanos que la ‘guerra’ se ha acabado y no volverá a existir.

A su vez, tampoco resolverá los mayores escollos, que son el embargo comercial a la isla, la existencia de la ley de Ajuste Cubano o la devolución de la Base de Guantánamo. Los dos primeros dependen del congreso donde, al parecer, el mandatario todavía no cuenta con el apoyo necesario. Pero el tercero se resuelve apenas con conversaciones técnicas porque la marina estadounidense se encuentra en esa región del sudeste cubano en virtud de un acuerdo bilateral que hasta ahora no ha sido repudiado. Criticado, pero no anulado.


“Sabemos que los cambios no serán de un día para el otro, pero hay que comenzar”, dicen los asesores de Obama. Y a eso va el presidente a la isla, a influenciar unos cambios y jamás lo haría si no creyera en que son posibles sino inevitables.

© Rui Ferreira 2016
Versión original de lo publicado en Diario Las Américas. 02.22.2016

sábado, febrero 20

Obama: Visita a Cuba abre “nuevo capítulo” en relaciones bilaterales


WASHINGTON - El presidente Barack Obama dijo el sábado que su visita a la isla comunista de Cuba en marzo “abre un nuevo capítulo” en las relaciones bilaterales y es la mejor manera de “promover los intereses y valores estadounidenses” y ayudar al pueblo cubano.
“Buenos Días, a todo el mundo. Esta semana, lo hemos anunciado oficialmente, voy a Cuba”, declaró el presidente estadounidense en su alocución radial semanal.
La visita prevista para el 21 y el 22 de febrero reviste carácter histórico, pues el último presidente de Estados Unidos en visitar Cuba durante su mandato fue Calvin Coolidge, en 1928. 
El viaje apunta a “comenzar un nuevo capítulo en nuestro relacionamiento con el pueblo de Cuba”, dijo Obama.
“Creo que la mejor manera de promover los intereses y valores estadounidenses, y la mejor manera de ayudar al pueblo cubano a mejorar su vida, es a través del compromiso, mediante la normalización de las relaciones entre nuestros gobiernos y el aumento de los contactos entre nuestros pueblos”, consideró el mandatario. 
De todas formas, Obama destacó que “el cambio no vendrá a Cuba del día a la noche”, ya que si la isla “se abre más, significarán más oportunidades y recursos para los cubanos de a pie”.
Desde que llegó a la presidencia, Obama ha argumentado que el compromiso haría más por cambiar a Cuba que medio siglo de embargos y aislamiento impuesto por anteriores gobiernos.
En diciembre de 2014, Obama anunció que había participado con el gobernante Raúl Castro de conversaciones secretas para un acercamiento. Las relaciones diplomáticas se restablecieron formalmente en julio de 2015. (AFP)

Read more here: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article61475797.html#storylink=cpy

viernes, febrero 19

President Obama is going to Cuba. Here’s why:

by Deputy National Security Advisor Ben Rhodes

Cuba is only 90 miles from Florida, but for a long time the distance between our two countries seemed a lot greater.

For more than fifty years, the United States pursued a policy of isolating and pressuring Cuba. While the policy was rooted in the context of the Cold War, our efforts continued long after the rest of the world had changed.

Put simply, U.S. Cuba policy wasn’t working and was well beyond its expiration date. Cuba’s political system did not change.

The United States was isolated within our own hemisphere — and in the wider world — which disagreed with our approach.  Most importantly, our policy was not making life better for the Cuban people — and in many ways, it was making it worse.  

So in 2014, President Obama changed course. And on March 21–22, President Obama and the First Lady will visit Havana, Cuba.

He will be the first American President since Calvin Coolidge in 1928 to visit Cuba; President Coolidge traveled to Cuba on a U.S. battleship, so this will be a very different kind of visit.

Here’s how we got here:

Early in the Obama administration, we made it easier for Cuban-Americans to travel and send remittances to Cuba — because the President believed that Cuban-Americans are our best ambassadors to the Cuban people.

We later pursued many months of secret negotiations hosted by the Canadian government and supported by Pope Francis and the Vatican. And on December 17, 2014, President Obama announced — along with President Raul Castro of Cuba — that the United States and Cuba would begin a new chapter and take steps to normalize relations.

Since then, we have made progress in opening up relations between our two countries. Last summer, we restored diplomatic relations and Secretary of State John Kerry traveled to Cuba to raise the American flag over our Embassy. This enhanced diplomatic presence makes it much easier for the United States to advance our interests and values in Cuba, as we do in countries around the world. We’ve been able to engage Cubans from all walks of life. We’ve facilitated visits to Cuba by U.S. lawmakers, businesses, and academics. Changes in U.S. policies and regulations have allowed for greater travel and commerce between our countries. In fact, over this period, the number of authorized American visitors to Cuba has gone up by 54 percent, enabling increased people-to-people engagement. This will continue to increase, as earlier this week, the United States and Cuban governments reached an agreement that will restore direct flights between our countries for the first time in over 50 years — a change that will allow up to 110 direct flights to Cuba from the United States each day.

We’ve already seen indications of how increased engagement can improve the lives of the Cuban people. Cuba’s nascent private sector — from restaurant owners to shopkeepers — has benefited from increased travel from the American people. Increased remittances to Cuba from the United States has helped Cuban families. Openings for American companies also hold the potential of improving the lives of ordinary Cubans — for instance, American companies will be enabling travelers to stay in Cuban homes and setting up a factory that will provide equipment for farmers. The Cuban government has taken some steps to fulfill its commitment to expand access to the Internet, expanding wireless hotspots and announcing an initial broadband connection. These are steps that should be built upon to increase connectivity to the wider world and access to information for the Cuban people.

Still, this progress is insufficient. There is much more that can be done — by the United States, and by the Cuban government — to advance this opening in ways that will be good for Cubans, and good for the United States. That is why President Obama is traveling to Cuba. We want to open up more opportunities for U.S. businesses and travelers to engage with Cuba, and we want the Cuban government to open up more opportunities for its people to benefit from that engagement. Ultimately, we believe that Congress should lift an embargo that is not to advancing the Cuban people’s individual well-being and human rights, and remove onerous restrictions that aim to dictate to Americans where they can and cannot travel.

Even as we pursue normalization, we’ve made clear that we will continue to have serious differences with the Cuban government — particularly on human rights. While Cuba released Alan Gross, a number of political prisoners and recently hosted the head of the International Committee of the Red Cross, we continue to oppose and speak out against restrictions on rights like freedom of speech and assembly — and space for independent civil society — that the United States supports around the world. While we do not seek to impose change on Cuba, we strongly believe that Cuba will benefit when the Cuban people can exercise their universal rights. President Obama has raised these issues in his discussions with President Castro, and will continue to do so.

As the President has said, Cuba will not change overnight, nor will all of the various differences between our countries go away. But the guiding principle of our Cuba policy — our North Star — remains taking steps that will improve the lives of the Cuban people.

That will be the President’s message on his trip — where he’ll have the opportunity to meet with President Castro, and with Cuban civil society and people from different walks of life. Yes, we have a complicated and difficult history. But we need not be defined by it. Indeed, the extraordinary success of the Cuban-American community demonstrates that when we engage Cuba, it is not simply foreign policy — for many Americans, it’s family.

Our opening to Cuba has also created new possibilities for the United States in Latin America — a region that used to uniformly oppose our Cuba policy, and which now welcomes our new beginning.

We have worked with Cuba and other countries to support President Santos and the Colombian people as they are pursuing an end to a decades-long civil war. Following the President’s trip to Cuba, he and the First Lady will travel to Argentina — a country with a new President who wants to begin a new chapter of improved relations with the United States.


This is yet another indication that the future is bright for the United States in our own hemisphere.

¿Irá Obama al Sloppy Joe's?


© Rui Ferreira 2015

La visita de Obama es vista en Cuba entre esperanzas e incertidumbres

En la calle no todo está claro. La gente está especulando mucho sobre lo que pueda suceder. Algunos cubanos esperan un levantamiento del embargo económico y otros piensan que Obama solo "vendría a reunirse con un dictador".


La visita del presidente Barack Obama a Cuba está siendo vista con una mezcla de esperanza pero a la vez con reluctancia: posturas encontradas resultantes de una cierta aprehensión motivada por la ausencia de grandes explicaciones por parte de las autoridades políticas del país.
Tras más de 55 años de enfrentamiento, el enrarecido ambiente de Guerra Fría se ha descongelado en menos de año y medio, desde que el 17 de diciembre del 2014 los dos países anunciaron la reanudación de relaciones diplomáticas a nivel de embajadores.
“(El presidente) Raúl Castro tiene que hacerlo, no dudo que lo haga. Hay que decir que Raúl ha mostrado en todo esto un mayor pragmatismo que su hermano”, dijo a DIARIO LAS AMÉRICAS el profesor universitario Enrique López Oliva, al destacar la necesidad de que la población sea informada de las interioridades y el significado político de la visita, como en 1997 lo hizo el entonces líder cubano Fidel Castro cuando la visita del papa Juan Pablo II.
Tal como ha sucedido durante todo el proceso del deshielo, los cubanos no se enteraron del anuncio de la visita en Washington por la prensa local en la mañana de este jueves, sino a través de las trasmisiones de la cadena de televisión TeleSur y el sitio web (oficial) Cubadebate. Es previsible que se enteren en los noticieros nocturnos cuando estos confirmen la visita y, quizá, difundan la rueda de prensa de la directora de Norteamérica de la cancillería local, Josefina Vidal.
“El presidente Obama cuando visite a Cuba va a ser tratado con todo respeto y toda consideración. (…) Va a ser una oportunidad importante para que él pueda tener una aproximación directa a la realidad cubana y a todo lo que hemos estado haciendo en los últimos años en nuestro país como resultado de decisiones soberanas del Gobierno de Cuba, a las cuales ha contribuido la población cubana, precisamente, para realizar las transformaciones que sean necesarias en nuestro país, dirigidas (…) a la mejoría del bienestar de la población cubana”, enfatizó la funcionaria al destacar que el dialogo entre los dos países en materia de derechos humanos es parte de los esfuerzos de una nueva relación.
Pero en la calle no todo está claro. Según aseguraron varias fuentes en la isla a DIARIO LAS AMÉRICAS, aunque la visita de Obama es vista como una especie de solución a todos los problemas que agobian a la población, con alguna esperanza, lo cierto es que existe desorientación. “La situación económica está muy difícil, los alimentos, el costo de vida, todo es cada vez más caro. La gente está especulando mucho sobre lo que pueda venir a suceder”, explicó una de las fuentes.
Desde diciembre del 2014 se ha especulado sobre una posible visita del mandatario estadounidense a la isla y, de inmediato, muchos cubanos la asociaron a un levantamiento inmediato, o por lo menos a corto plazo, del embargo económico. La gente, según constató DIARIO LAS AMÉRICAS a fines del año pasado, pese a los 55 años de enemistad oficial con el poderoso vecino del norte, sigue manteniendo una cierta admiración por Estados Unidos en parte, sin duda, por la proximidad geográfica y la fuerte presencia cubana en el sur de Florida.
“Si esto no mejora nuestra vida no sé qué es lo que la va a mejorar. Los salarios son muy bajos, hace falta abrir ya el comercio, los cubanos esperamos mucho de eso”, explicó otra fuente, quien enfatizó a la vez que el incremento de las visitas de estadounidenses al país ha disparado esas esperanzas de mejoría en lo cotidiano.
Esa esperanza también es compartida por el campo opositor, aunque las reacciones por la visita de Obama al país, el 21 y 22 de marzo, no son unánimes. Hay división, constató la agencia de noticias EFE.
Aunque líderes de tres grupos opositores coincidieron en sus deseos de que Washington siga apoyando los esfuerzos de los activistas cubanos por la “democratización de la sociedad”, no todos miran la visita con agrado e, incluso, han colocado algunas condiciones para encontrarse con el mandatario, como éste desea.
Es el caso de la líder de uno de los subgrupos en los que han quedado divididas las Damas de Blanco, Berta Soler, quien pidió a Obama que “piense bien” su visita, puesto que vendría a reunirse con “un dictador” en un país donde no “ve avances” en el tema de derechos humanos.
Para Soler, los puntos clave necesarios para que tenga lugar un encuentro “formal” con el mandatario es que Obama pida públicamente una amnistía para los presos políticos y el cese de la violencia contra los activistas.
A su vez, según EFE, el expreso político José Daniel Ferrer, que lidera la Unión Patriótica de Cuba, ve como “muy positiva” la visita de Obama y garantizó que su grupo le dedicará la “más cordial de las bienvenidas” en nombre de los “cientos de personas que en el país luchan pacíficamente por la democracia”. En su opinión, los cubanos “respetan y admiran” al presidente norteamericano, y advirtió que “las campañas antiestadounidenses del Gobierno cubano no han logrado su cometido en el pueblo”.
Una opinión parecida a la de Manuel Cuesta Morúa, del Partido Arco Progresista de Cuba, quien insistió en que si Obama decide reunirse con representantes de la disidencia enviaría “un mensaje claro” de apoyo y reafirmaría la posición de su país a favor del respeto a las libertades fundamentales y la democracia
Es que, “esta visita va a demostrar también la enorme popularidad que Obama tiene en Cuba, mucho mayor, con distancia, que la de muchos dirigentes de la isla”, advirtió.
© Rui Ferreira 2016
Publicado en Diario Las Américas 02.19.2016

jueves, febrero 18